miércoles, 28 de enero de 2015

Un libro cualquiera

Me han sugerido en varias ocasiones que utilice el Negro, Rojo y Blanco para recomendar lecturas y/o hacer críticas y reseñas de los libros que voy leyendo. Siempre me he negado y la razón es muy sencilla. De forma personal, un libro me puede gustar más o menos. Ya sea por su forma de enlazar la historia, por los diálogos, porque los personajes me acaben resultando más amigos que solo nombres en un papel, porque el argumento sea potente, o porque simplemente tenga eso que algunos libros tienen y te obligan a pasar hoja tras hoja sea la hora que sea. Sin embargo, a la hora de recomendar un libro, no soy tan quisquillosa. Entiéndase que no es lo mismo recomendarle un libro a alguien a quién ya sabes qué le gusta y qué no que a alguien que el último libro que leyó fue el Micho (1).

¿Por qué? Porque si me pidieran que les recomendara un libro, yo les recomendaría cualquiera. Así. Cualquiera. Lo importante es leer. Leer mucho. Leer. Leer. Leer. Y cuando digo cualquiera, me refiero a cualquiera. Evidentemente para un lector medianamente experimentado algunos libros le parecerán basura (y no es que yo sea una experta, pero hay verdaderas basuras publicadas...), pero para un novato, para alguien que solo se acerca a un libro cuando busca donde apoyar el sofá que le cojea, un libro, por malo que sea, siempre es un buen comienzo.

Si a alguien al que el grosor del libro se le agranda conforme se acerca a él le recomiendas Los Pilares de la Tierra de Ken Follet o Dime quién soy de Julia Navarro lo matas. Por muy buenos que sean estos libros. Por muy imperdibles en la colección de todo lector. Por mucha capacidad para engancharte que tengan. Y te cargas a un lector en potencia, y eso, amigos, echándole un vistazo al corral y a la capacidad de comprensión lectora que circula entre la población, es algo que no nos podemos permitir. 

En la época Harry Potter (época de libros, no de las películas) hubo muchas voces críticas contra los libros de Rowling. Algo que nunca entendí. Los leí con la edad del protagonista y puede que eso influyera en mi forma de de catalogar el libro, por supuesto, pero sirvieron, como mínimo, para que miles de críos empezaran a leer. Mi hermano entre ellos. Y después de Harry Potter, siguió con El señor de los anillos, mi colección del barco de vapor y más libros y libros. Fue el trampolín a la lectura. Punto a favor del gafotas de la cicatriz.

Es verdad que hay veces que lees un libro y te dan ganas de darle al autor en la cabeza con él hasta que aprenda a escribir, que es lo que me ha pasado con uno de los primeros que leí este año. Mucha fama, muchos elogios había leído y mucha publicidad para el librito (que menos mal que no era muy extenso) que resultó ser un bodrio incapaz de hilar dos frases con sentido. Y eso que la idea del argumento daba mucho juego. Sin embargo, este hiper sobre valorado texto, tiene su punto a favor, y es que consiguió con la idea de poner al gran Da Vinci de protagonista enganchar a mucha gente que no se acercaba a los libros ni con un palo. Vale que su narrativa no vaya a llevarse un Nobel, pero al menos ayuda a corregir las faltas de ortografía. Y ESO YA ES UN PUNTAZO A SU FAVOR (que cada vez que veo un "haber si nos vemos" me entra un instinto asesino que ni Jack el destripador...).

Las sombras de Grey y su legión de señoritas defensoras de ese infumable y aburrídisim... perdón, su legión de recién estrenadas lectoras. Pues olé. Aunque sea con un argumento que, para mí, deja mucho que desear, y con un tema que, pues, oye, habrá a quién sí, pero no tiene nada donde rascar. Aún con todos esos motivos en contra, me parece estupendo. Porque consigue que gente que no ha leído en su vida, lea un rato. Y sí, me leí el primero tras un acoso y derribo por parte de una amiga y por ver qué era lo que tenía, que al final era nada. No he tenido ovarios de enfrentarme a la segunda y tercera parte.

Hay libros que ni chicha ni limoná. Otros malos. Aburridos. Carentes de argumento. Con personajes planos. Totalmente absurdos. Incoherentes. Y algunos que agrupan todos esos adjetivos. Y, sin embargo, son mejores que la opción de no leer.

Así que cuando algún conocido diga que se ha comprado Las Sombras de Grey (bueno, con este posiblemente sea conocida), o Matar a Leonardo Da Vinci porque lo escribe el de la tele, o la biografía de la Belén Esteban, o vetetúasaberquébasurahanpublicado, jamás de los jamases le digas que no se lea ese bodrio. JAMÁS. Más vale un "bueno, ya me dirás qué te pareció" y por lo bajini añades "que yo ni por dinero me acerco a eso". Repito, lo importante es leer. Lo que sea. Ya irán subiendo el nivel. Cualquier libro, por malo que sea a priori, puede ser el trampolín para un lector en potencia. Y si no lo suben, al menos corregirán faltas de ortografía.









sábado, 24 de enero de 2015

La "Berdadera Hizquierda"

He empezado este 2015 a lo grande. Solo llevamos veinte días de este nuevo año y ya he sido acusada de tres grandes cosas: de no ser una defensora de los derechos de los animales  DE BERDAD, de no ser una feminista de BERDAD y de no ser de la Berdadera Hizquierda. Triple combo y seguimos para bingo. Me doy cuenta de que me estoy haciendo vieja porque me da la sensación de que todo esto está muy repetido.

Supongo que la gente Berdadera no se conforma con lo buena que es ella y sus ideales que tiene que estar comentando lo malos que somos los demás. Parece ser que no puedes luchar por una misma causa si tus métodos o tu forma de entender las cosas son distintas a los que poseen la verdad absoluta, aunque persigáis el mismo fin. Es decir, hay unos cuantos personajes en cada "lucha por la causa" que se creen en posesión de la verdad y cualquiera que disienta de sus métodos o que
simplemente opte por otras formas ya no es de la Berdadera Causa.

Os explico, para los ignorantes como yo que no entendemos estas cosas. Lo primero que aprendí este año es que no puede ser defensora de los derechos de los animales si no eres vegetariano. Así. Este argumento grandioso da pie a contestar que no se le ocurra defender el medio ambiente si se come lo que produce oxígeno, pero... Bueno, no puedes estar en contra de la tauromaquia, en contra del sufrimiento animal si comes carne. Deduzco que todos los que comemos carne disfrutamos tirando cachorros al río, lanceando, cazando, y mutilando. No voy a entrar en si el cuerpo humano necesita carne o no para vivir, en si tenemos más en común con los herbívoros que los carnívoros, en lo qué haría un león con hambre frente a un vegetariano diciéndole que respeta su vida...
En este post solo hablo del flaco favor que le hacen a su propia causa. He buscado un estudio del Eurostat (del 2003) que hablaba de un 0,5% de la población en España. Lo que quiere decir que si sacas a la gente que come carne de tu causa, te encuentras a un 99,5% de la población en tu contra. Venga, David contra Goliat. Y suele ganar Goliat. (Encontré otro dato de 2011 que decía que era un 1,5% aunque no me parecía muy fiable... Pero ni así el porcentaje se puede llamar alto).

Cuando se luchaba por el sufragio femenino en Reino Unido (allá por la época de la Primera Guerra Mundial) había dos corrientes enfrentadas. La que defendía el sufragio universal y la que luchaba por conseguir (primero) el voto a las mujeres mayores de norecuerdoquéedad (creo que 30) y después el resto. Pues las primeras acusaban a las segundas de no ser verdaderas feministas. Ambas luchaban por lo mismo, las primeras miraban lejos desde el principio y las segundas iban pasito a pasito. Las primeras no querían aceptar "las migajas" que las segundas veían como un gran primer escalón superado. Ahora esas diferencias también existen. 
Están las feministas de verdad y las "de salón". Que parece ser yo pertenezco al segundo grupo por creer que lo de enseñar las tetas igual no es una buena estrategia para conseguir simpatías. Atención sí, respeto no sé. Que alguien enseñe o no las tetas no me parece un acto ni de respeto, ni de lucha, ni de nada. No sé cuántos derechos han conseguido los tíos enseñando el rabo, pero ahora mismo no se me viene ninguno a la cabeza... En fin, en Reino Unido al final las segundas fueron las que consiguieron el primer paso que facilitó enormemente la consecución del sufragio que perseguían las primeras. Aunque las primeras, en su afán por defender "el feminismo de verdad", se estuvieran tirando ellas mismas piedras a su tejado. Ahora no eres una feminista de verdad si te pintas las uñas. O si te depilas. "Porque es todo una imposición del patriarcado heredado y noséquéhostias". Oye, que igual hay mujeres a las que les gusta maquillarse. Y arreglarse. Y pintarse las uñas. Y depilarse axilas, piernas y hasta las cejas si se les antoja. Igual el feminismo de Berdad debería tener en cuenta que la libertad de uno mismo está por encima de patriarcados y matriarcados. Pero qué voy a saber yo, que solo soy una feminista de salón.

Y ya lo último ha sido escuchar que no soy de la Berdadera Hizquierda porque dije que no me terminaba de convencer Podemos y era muy probable que no les votara en las próximas elecciones. Lo gracioso fue que me lo dijo alguien que lleva toda su vida votando al PSOE... Pero bueno, independientemente de eso, no soy de izquierdas porque planteo dudas que no siempre tienen respuesta. Y OJO, que jamás he votado PPPSOE y JAMÁS he dicho que ellos sí puedan responder a esas dudas, o que haya algún otro partido que sí, solo dije que Podemos era como una ola de tsunami y que no podría ser capaz de valorarlos adecuadamente hasta que pasara un tiempo y los viera actuar. Me considero de izquierdas, pero tengo la manía de pensar por libre y de no repetir las consignas de nadie, lo que me convierte en alguien de poco fiar, supongo.

Al ritmo que voy, estoy esperando escuchar ya un "no puedes defender el medio ambiente mientras conduzcas coche" y un "no digas que eres atea si nunca has quemado una iglesia". Supongo que tampoco soy republicana si no le deseo la muerte al rey.

sábado, 3 de enero de 2015

La salud vale millones

Ahora todo es una patología, una enfermedad. Todo tiene un diagnóstico y una pastillita mágica para tratarlo. La menopausia. Esa mortal enfermedad que nuestras madres, abuelas, bisabuelas, tatarabuelas y todas las mujeres anteriores a nuestra generación han sufrido. Y sin morir. Sin mayores consecuencias que algunos cambios hormonales NATURALES. Bien, pues ahora, algún iluminado en algún laboratorio ha decidido que es una enfermedad, y como tal debe tratarse con medicación. Tome, sus pastillitas para que su cuerpo siga teniendo una dosis de hormonas que SU MISMO cuerpo ha decidido con la sabiduría que dan los millones de años de evolución que ya no necesitas. Igual es que una farmacéutica, que no tiene para nada afán de lucrarse con la salud de los seres humanos, es más inteligente que la señora madre naturaleza. Que podrá ser cruel en multitud de ocasiones, incluso totalmente carente de sentimientos, pero sabia es un rato. Y capacidad de sobrevivir, más que cualquier otra cosa en el mundo.


Síndrome de defícit de atención o niños hiperactivos. O lo que toda la vida nuestros abuelos han llamado "es que este crío es muy nervioso". Niños a los que le cuesta concentrarse. Niños que tienen una energía inmensa. Niños que realmente tienen problemas para estudiar, atender a sus
padres/profesores o mantenerse en una misma tarea por más de veinte minutos. Pues parece ser que estos niños que han existido toda la vida, ahora son niños enfermos, y como tal, hay que medicarlos. Solo he conocido un niño realmente hiperactivo en mi vida. Solo uno y salí escaldada para el resto de mi existencia. Y no tiene ni un ápice de comparación con el resto que he conocido que se han apuntado, más bien los padres son los que los apuntan, al club de los TDA. Y se cura con una pastillita. Magia, oigan. Magia es lo que han conseguido con los números las farmacéuticas que las comercializan. Porque, claro, no es una pastilla y te olvidas, es una medicina que debes tomar periódicamente y, obviamente, pagar por ella.

La calvicie. Sí, sí, quedarte calvo es una enfermedad. Algo que debería considerarse propio de la edad, de envejecer, de sumar otra etapa en la vida, es una enfermedad, o, al menos, nos "recetan" control médico para ella. De hecho, se trata con un medicamento llamado finasterida (que también se usaba para la dificultad para orinar...).

Síndrome posvacacional. Quizás ahora con la crisis escuchamos esto menos, pero recuerdo que hace unos pocos atrás se escuchaba cada septiembre y enero. Y que se escuchara no era lo peor, lo peor era que la gente se creía realmente esto y acudían al médico. Acudían al médico con lo que mi madre llama "uy, qué pocas ganas de volver a la rutina". Y lo más brillante de todo este espectáculo es que te recetaban algún anti depresivo suavito y volvías a casa flotando en una esponjosa nube de Prozac.

Disfunción sexual femenina. En 1999 la revista Jama publicó que era algo que afectaba al 43% de las mujeres... y más tarde se descubrió que, aparte de que el dato era exageradamente falso, dos de los tres autores del estudio eran del laboratorio Pfizer, que oye, curiosamente, eran los que estaban desarrollando un tratamiento para esa "enfermedad". De la masculina y de la viagra mejor ni hablamos.

Síndrome pre menstrual. Esta es para partirse de risa, o para llorar y no parar, según se mire. Hola, soy tu ovario, se te va a desprender un óvulo "caducado" y va a atravesarte medio organismo hasta llegar al exterior. Llamadme loca, pero creo que lo de que duela este procesillo es lo más natural del mundo.O miradlo así, vas a tener una explosión de hormonas en tu cuerpo, lo RARO es que no te duela algo o te entren ganas de matar por el camino. O de llorar. O de comer chocolate. Lo raro es que no suceda algo en casos así. Pues parece ser que no, que las grandes empresas de la salud creen que tenemos una enfermedad todas las mujeres y que dura unos treinta años y solo se manifiesta una semana cada mes. Y, por supuesto, tienen su respectiva pastilla para tratarla. Por un módico precio.

Timidez. Para mí, esta es la mejor con diferencia. Ahora no se llama timidez, ahora es "ansiedad social" y se trata con paroxetina. Se "informó a la población" de que podía estar sufriendo esta enfermedad mediante publicidad. Con 90 millones de dólares en publicidad, concretamente. ¿Que quién pagó esa barbaridad? GSK, la firma que casualmente también comercializa el fármaco. Ay, si mi madre hubiera sabido que tenía una niña enferma de gravedad en casa, quizás me hubiera dado un par de jarabes y yo habría sido el alma de la fiesta en el cole.

¿Y os extrañáis? Hasta 1973, la Asociación de USA de Psiquiatría consideraba la homosexualidad una enfermedad. Curable.

El que te vende el antídoto es el que creó y propagó el veneno. Ese es el negocio más rápido y fácil de hacer.

martes, 30 de diciembre de 2014

Adiós #SeriesLy adiós

Ayer, definitivamente, retiraron todos los enlaces a series y películas en SeriesLy. Más que un tema preocupante como algunos anteriores en los que me cabreo porque nos cargamos a los animales porque somos unos egocéntricos y esas cosillas, es un tema que me cabrea. Que me cabrea mucho. Que me hierve la sangre en las venas. Y ahora llega el listillo de turno y suelta el famoso: "Pues ojalá mi máximo problema fuera que cierran seriesly". No es un problema, ni mucho menos, no me cabrea porque me vaya a quedar sin ver series (JÁ, desde los doce delante de una pantalla a nivel amateur dan para saber buscar más páginas de enlaces, ponle puertas al campo). Me cabrea porque me están robando en mi puñetera cara.

Sí, ROBANDO. La cosa es que hace un mes, más o menos, SeriesLy anunció que debido a las nuevas leyes blablablabla de nuestro amado líder (nanananana lídeeeeer) Mariano Rajoy y su partido de corruptos y ladrones que deberían estar ardiendo en el infierno o en su sede de calle Génova pues no podrían seguir con su actividad habitual. Vamos, que se acabaron las series y las pelis en esa web. Retiraron los enlaces nuevos y bueno, al menos dejaron algunos viejos, hasta el punto de que hace dos noches me vi Piratas del Caribe en esa misma web sin problemas. Pero ayer ya, hicieron zas y desaparecieron todos.

Todo esto viene porque nuestro oh amado gobierno no quiere que nadie se lucre del trabajo de otro (decidme que veis lo irónico que esto resulta...) y que esas webs se lucran con el trabajo de las productoras españolas y blablabla. Vale. Todas las series que veo son inglesas/americanas. Algunas de ellas nunca llegan a emitirse en España, y las que se emiten lo hacen con un año de retraso. Pregunto, si las productoras españolas no ofrecen el producto que yo quiero, ¿es delito buscarlo en otro sitio? Pues parece que sí y que además es una ilegalidad que merece el mismo castigo que violar a un niño. Literalmente.

Me parece una tomadura de pelo nivel pagar por aparcar en la calle (zona azul). Además, esta tomadura de pelo viene con bonus. Van a subir las entradas del cine (SÍ, MÁS), y claro, como han cerrado las webs estas endemoniadas hijas de Belcebú, supongo que creen que vamos a pagar 20€ por una entrada, (venga, no os quejéis, tenéis el día del espectador a solo 16€). Que, por cierto, el cine últimamente es PARA CABREARSE y mucho. 9€ por entrar a ver una película que empieza a las 21:15, pero que en realidad empieza a las 21:45 porque te han metido media hora de anuncios. Y cuando digo anuncios quiero decir anuncios publicitarios, nada de tráilers. A ver, señores, si la tele es gratuita es porque se paga mediante los ingresos publicitarios. Pá los de la LOGSE, ves la tele gratis por eso te ponen seis minutos de anuncios entre la intro de los Simpsons y los primeros dos minutos de episodio (¿es pá cabrearse o no?). Así que si me metéis media hora de publicidad antes de una película, no me cobres (al menos no tanto) por la película. Es que te estás lucrando con la publicidad y con mis nueve pavazos de entrada. Y si eres cine español con las subvenciones del Estado. Toma triple combo.

Así que el señor Bardem, su maravillosa mujer Pe y toda esa panda de "soy de izquierdas pero subvenciona mi trabajo porque no hay quien se lo fume mientras yo vivo en Los Ángeles" (sí, se salvan dos películas del cine español, pero dos de cada veinte no significa que valga la pena), presionan al gobierno, como ya hicieron unos años atrás con el canon. Sí, sí, el canon ese que dice "te voy a cobrar este extra POR SI ACASO usas el cd para grabar una peli pirata". Que oye, igual los políticos deberían tener un canon parecido. Una multa cada año por si acaso ese año han robado. Porque, atención, nos están multando por algo que aún no hemos cometido. Y, qué queréis que os diga, si me vas a multar, vas a hacerlo con razón (¿vuestra madre nunca os ha dicho al veros llorar por alguna tontería "como vaya yo sí que vais a llorar con razón"?). Esto funciona así. Me vas a multar por, no sé, por si acaso te insulto, pues vete preparando que te van a pitar los oídos. Y estaré en mi derecho por la sencilla razón de que ya he pagado por ello.


Así que bueno, adiós SeriesLy, pero ya buscaré (lo pongo en futuro por reírme un rato, porque todos conocemos al menos otras cinco o seis páginas ya...) otra manera de seguir viendo mis series (que no se emiten en España) y mis películas sin tener que extirparme un riñón para pagar la entrada. Porque, señores, si vais a seguir pagando 25, 18 o incluso 9€ por ir al cine, es porque os gusta que os roben en vuestra cara.


viernes, 19 de diciembre de 2014

El verdugo-rdo de Platero



150 kilos de oronda salud. 38 años y 150 kilos. En la otra esquina del ring, un burro de cuatro meses de edad. Repito, CUATRO MESES. Ya habréis escuchado la noticia en todas partes (es lo que tiene escribir los posts y dejarlos en borradores unos días/semanas/meses... De hecho, el día que salga el de Cataluña y su independencia... ), y es bastante simple. Un desgraciado de 150 kilos se le antoja subirse a un burrito recién nacido para hacerse una foto. Salta la valla del establo (a los que los caraduras del ayuntamiento llaman "perímetro de seguridad"), aparta al otro burro a patadas y se monta en el burro. Eso fue el sábado. El domingo por la tarde muere el burro con hematomas en la zona dorsal y lumbar y líquido edematoso libre en cavidades torácica y abdominal. La traducción para los que no somos de medicina/veterinaria es que murió aplastado.

¿Y qué ha pasado con el gordo? (Ahora que me vengan indignados los señores "con sobrepeso" diciendo que gordo es un insulto y blablabla... en este caso, solo hay una definición para este despreciable: PUTO GORDO). Pues al caballero de hidalga figura lo han dejado en libertad con cargos. Claro, al fin y al cabo solo ha matado por aplastamiento a un bebé de cuatro meses. Casi ná.

El problema es que ese bebé es un burro. Y el asesino una persona. Si llega a ser al revés, y es un animal adulto el que mata por aplastamiento a un bebé humano, ese animal es sacrificado. Sin miramientos. Sin juicios ni chorradas. Matas a un ser humano y no eres un ser humano, mueres. Matas a cualquier otro ser, y eres un ser humano, y aquí no ha pasado nada. Es lo que tiene que nos creamos el puñetero centro del universo y supongamos que estamos por encima de todas las demás especies. Así que, ¿por qué no experimentar con esos seres inferiores como son los animales? ¿Por qué no permitir su tortura y disfrutar con ella? ¿Por qué no exhibirlos como mercancía? ¿Por qué no valorarlos muy por debajo de cualquier ser humano?  Evolucionar a veces es involucionar.


Más de una vez me han preguntado que qué haría si tuviera que elegir entre la vida de mi perro y la de otra persona, y yo siempre respondo lo mismo: intenta no ser tú la otra persona, por tu propio bien. A lo que siempre siguen los mismos argumentos: ¿Cómo puedes valorar más un perro que una persona? Pues precisamente por eso. Porque no es una persona y su especie no es la culpable del aniquilamiento hasta la extinción de otras. Porque no disfruta con el sufrimiento ajeno. Porque no mata otros animales para "hacerse la foto". Y porque creo fervientemente que, por mucho que los humanos nos creamos superiores, no tengo más derecho a vivir que cualquier otro animal. En caso de enfrentamiento (que lo dudo) intentaría sobrevivir, por supuesto (y por supuesto que casi seguro que no lo conseguiría en igualdad de condiciones). Pero eso no significa que crea que lo merezca más que ellos.

Luego está el tema de "oh, has dicho gordo, estás fomentando una conducta agresiva hacia las personas con problemas de peso". Noup, agresiva no. Agresivo el de los 150 kilos. Yo solo estoy llamando las cosas por su nombre. Sobrepeso es gordo. Punto. Si estás canijo, eres canijo, si estás gordo, eres gordo. No hay más vueltas. Otra cosa es el tono con que se diga, como antes, "el puto gordo" iba con todo mi desprecio, pero en general, decir que alguien está gordo es describir su físico. "Es que los gordos se sienten ofendidos". Esto me hace mucha gracia. Toda mi vida he recibido el calificativo de "baja", "pequeña" y similares. ¿Tendría sentido que me ofendiera por no recibir el apelativo de "persona de estatura limitada"? Cuando era una enana, éramos dos Lauras en clase, yo era "Laura la canija". ¿Me puedo ofender por no llamarme Laura la de poco peso? Es curioso que lo veamos absurdo cuando se trata así, pero, oye, no le digas gordo a un gordo. Que hay que aceptarse a uno mismo, sí, que hay que tener autoestima, también, que en cuestión de gustos hay de todo, por supuesto. Pero que hay que tener dos ojos y reconocer la realidad, también.

En fin, que si alguien se cruza con el gordo que mató al burrito que le dé hostias de mi parte hasta partirle la columna, por favor.

martes, 16 de diciembre de 2014

Novela en construcción. Fragmento C9

Lucía le pidió a su amiga que volviera a explicar lo que ya habían hablado antes en la cafetería, y Valeria se afanó en detallar todos los apuntes de sus papeles. A Pablo le fue cambiando el semblante según la chica avanzaba en su relato. No podía creerse que Valeria hubiera conseguido esa información. Tenía más de lo que ella misma alcanzaba a comprender, “por suerte para mí”, pensó el chico.  Aparte de conocer a los integrantes, solo le faltaba saber cómo actuaban, cuál era su herramienta. Algo que, evidentemente, quedaba fuera del alcance de su razonamiento lógico. Cuando terminó de hablar, Valeria suspiró y miró alternativamente a Pablo, sentado en la cama, y Lucía, que había permanecido de pie todo el rato sin retirar la vista del chico, esperando respuestas dedujo Valeria.

-          Bueno, ¿qué? – dijo finalmente viendo que no comentaban  nada. - ¿Vais a dejarme así? ¿Quién empieza?

Los aludidos se miraron fijamente durante unos instantes, hasta que Lucía asintió de manera casi imperceptible, consciente de la situación tan poco habitual que se les venía encima. Pablo se levantó y caminó hasta la ventana. Se detuvo allí unos segundos, con la cabeza apoyada sobre el cristal, pensando cómo podría dejar a todas las partes implicadas más o menos satisfechas. No dejaba de preguntarse hasta qué punto podía confiar en la amiga de Lucía.

-          Tienes que abandonar el reportaje – sentenció al cabo de un rato.
-          Ni hablar – replicó de inmediato. – Llevo demasiado tiempo invertido en esto, muchas noches en vela intentando conectar ideas. Y ahora que estoy cerca de saber la verdad, tú me pides que lo deje. Eso solo aumenta mi interés por la historia.
-          ¿Qué te interesa, Valeria? ¿Conocer la historia, saber la verdad o más bien quieres reconocimiento por tu trabajo? ¿Sueñas con el Pulitzer? – Valeria miró confusa al chico, sin entender el ataque. – Te ofreceré un trato, dos opciones. Opción A, te contaré cómo operan tus chicos malos, no te diré nada acerca de quiénes son, pero te aseguro que quedarás… impactada. La historia mere
ce la pena. La condición es que no publicarás nada, abandonarás el tema en cuanto salgas por la puerta.
-          ¿Y la segunda opción?
-          Seguirás con tu reportaje sin sacarme una sola palabra.
-          O sea, que tengo que elegir entre seguir dándome de bruces contra la pared  y publicar, o saber la historia para callarme y fingir que no sé nada.
-          Es una buena manera de resumirlo.

Valeria miró a Lucía, buscando su apoyo, pero se encontró con la mirada esquiva de su amiga. No podía o no quería ayudarla. Apenas gastó tiempo en pensar sobre ello. Recogió sus papeles y su bolso, y tras una mirada cargada de reproche a Lucía, salió de la habitación  con pasos decididos. No estaba dispuesta a renunciar a esa historia que tanto le había costado, y menos ahora que tenía nuevos datos con los que ayudarse a continuar. Además había uno que le resultaba especialmente interesante: Pablo estaba implicado.
No es que Pablo no le cayese bien, pero no habían congeniado nunca demasiado. Le parecía inmaduro en muchos aspectos y, aunque sabía que quería y cuidaba a Lucía, pensaba con cierta frecuencia que no era el tipo adecuado para ella. No conseguía entender cómo podían llevar tanto tiempo juntos siendo tan diferentes. Y ahora esto, era la prueba irrefutable de que no la llevaría por buen camino.

Lucía había contemplado la escena desde un discreto segundo plano. Se había propuesto intervenir lo menos posible en la conversación y había conseguido no abrir la boca en todo el rato, aunque había sentido una gran tentación cuando Pablo puso a Valeria entre la espada y la pared. El muchacho había sobreestimado la curiosidad de la periodista y, aunque Lucía no tenía ganas de tener que explicar ni demostrar nada, en el fondo sabía que Pablo había cometido un error planteando esa encrucijada.

-          Eso no ha estado bien.
-          Lo sé, pero ¿qué otra cosa podía hacer? ¿Contarle todo? ¿Y le hacemos también una demostración? En el improbable caso de que no pensase que le estamos gastando una broma pesada y nos creyera, ¿qué crees que haría? ¿Callarse y no contarlo todo? Y eso te incluye a ti, Lu.
-          Valeria no acepta un “no” por respuesta. Seguirá investigando. La posibilidad de que obtenga la información por otro lado sigue existiendo. La he traído porque no he podido deshacerme de ella. Esta mañana me contó lo de esa organización, y quise venir a avisarte en ese mismo momento. ¿Se trata de “La Compañía”, verdad? Estaba hablando de tu nuevo trabajo – Pablo volvió a dejarse caer sobre la cama y asintió con la cabeza. - ¿En qué estás metido, Pablo? ¿De qué son los golpes que tienes en el costado? ¿Qué has estado haciendo estos días que no me has llamado?
-          No quería que me vieras así – respondió señalándose el cuerpo en un gesto amplio. – Un coche me golpeó. Fue mala suerte.
-          ¿Ahora culpas a la suerte? ¿Me tomas por idiota? Dame una explicación que no sea para imbéciles, por favor. ¿Qué ha pasado?
-          Te está diciendo la verdad – interrumpió Miguel entrando de nuevo en la habitación. – Un coche le dio un besito. Y la suerte no solo fue mala porque podría haber sido mucho peor.
-          Te dije que esperaras un momento, Miguel.
Ya he esperado. Hasta que se ha ido la de los tacones enfurecida. No sé si quiero saber qué le habéis dicho o hecho. Ahora tenemos que hablar . Sobre ella – añadió señalando con la cabeza a Lucía.


sábado, 13 de diciembre de 2014

Un culo paseando

Este pasado miércoles, al salir del gimnasio, me encontré con un mensaje en facebook de una amiga: "toma, Laurita... son dos horazas, pero cuando encuentres un hueco, creo que lo vas a disfrutar". Primero pasé miedo, pá qué nos vamos a engañar. El vídeo se llama "No solo duelen los golpes" y bueno, no sería la primera vez que me lanza alguna indirecta muy directa. Pero no, finalmente no iba por donde yo pensaba.

El vídeo va, haciendo un resumen muy, muy, muy simple, sobre machismo. Y me hizo gracia que justo me lo hiciera llegar ese día, porque el día anterior yo había vivido un episodio de algo que se repite en mi vida con más frecuencia de lo que, a veces, te ves con ganas de aguantar. Y es que es eso, tener que aguantar. La situación no pudo ser más "inocente". Paseaba con mi chucho, como cada día, por el paseo marítimo y obviando las miradas diarias (que ya llega un momento en que te dan ganas de decir: "a ver, muchachos, que paso por aquí cada día, ya me tenéis más que vista") hay días en que la cosa va un pasito más allá. Como el martes. Terminando ya la hora de paseo, un tío, entrado en años (vamos, que podría ser mi padre) pasó en bici por mi lado y se giró. Miró de tal manera que juro que pensé que se le había caído algo, o que miraba a mi perro porque le recordaba a otro o vetetúasaberqué, pero no imaginé ni por un momento que esa mirada iba dirigida a una persona. Solo dijo una palabra: CULO. Y sin anestesia. Solo eso. No hizo falta nada más para que yo le respondiera que era subnormal.
Pero da igual. Ya me había reducido a un culo. Y no era tanto la palabra, como el tono o no sé, la forma de decirlo. Pero me hizo sentir realmente incómoda. Sí, vale, le respondí, pero eso no arreglaba lo anterior. Ya he escrito varios posts y empiezo a sentir que soy repetitiva con el tema de que cada vez que salgo de paseo me toca aguantar a algún cavernícola, pero después de ver el vídeo vuelvo a pensar que la repetitiva no soy yo, sino la situación.

Es desesperante que TODOS los días tengamos que aguantar situaciones así. TODOS LOS DÍAS. Cuando no es el "culo" de turno, es el "guapa", o el "chisst chist" como si estuviera llamando al gato/perro. O la ordinariez que en ese momento se le ocurra (que siendo sincera, no son demasiado variadas).

Esa misma tarde, se lo conté a mi novio. Su primera reacción fue preguntarme si no le había soltado una hostia (parece ser que tengo una imagen de persona agresiva más generalizada de lo que pensaba...), y oye, lo pensé, pero como ya he dicho iba en bici y me había pasado de largo más que unos pocos metros como para alcanzarlo. Pero después, me dio la impresión de que me hacía ver que lo estaba valorando en exceso. Dándole más importancia de la que tenía. Me medio molesté, aunque lo "entendí". ¿Cuántas veces ellos, los tíos, han aguantado a grupitos de mujeres haciéndole comentarios sobre su forma de vestir/andar? Las mujeres aguantamos esas cosas desde los doce años, más o menos. ¿Cuántas veces los padres le han dicho a un chico que no vuelva muy tarde y solo por si "le pasa algo"? ¿Lo que le puede pasar a un chico que vuelve solo y tarde a casa es que le violen? Porque la amenaza implícita de tus padres es esa. Consciente o inconscientemente. Si vuelves sola a casa tarde, te pueden violar. ¿Cuántas veces un tío ha cambiado de dirección o de acera para no pasar por delante de un grupo de mujeres y así ahorrarse miradas y comentarios sobre las muchas cosas que le harían y lo bien que se lo podían pasar todos juntos? Creo que no conozco a ninguna mujer, A NINGUNA, que no haya cambiado al menos una vez de camino para ahorrarse esta situación.

Y sí, vale, ninguno nos ha puesto la mano encima, pero eso no significa que no resulte desagradable, o humillante, o denigrante. Quiero pensar que el día que alguno intente algo más que un comentario va a volver a su casa con un par de dientes menos, pero tampoco puedo asegurarlo. El primer precedente de algo así que se me ocurre fue cuando aún iba al instituto, en segundo de eso o primero... Con 13 años, para que os hagáis una idea. El típico repetidor chulito de clase me cogió el culo un día que iba bajando las escaleras y tal y como noté el contacto me di la vuelta y le giré la cara del guantazo. Pero eso fue en un "ambiente controlado", no sabemos qué pasaría en la calle. El miedo nos hace actuar de forma extraña.

En fin, esto solo es un post más sobre algo que hoy no me veo con fuerzas ni ganas ni posibilidades de cambiar. Os dejo el vídeo, para el que tenga tiempo y ganas.