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viernes, 21 de agosto de 2015

Con las bragas en la mano

La feria ha degenerado hasta ser una burda caricatura de lo que era. Un esperpento. Un desfile de descamisados. Una fiesta de alcohólicos anónimos que salió mal. O eso dicen. Los tíos exhiben sus ridiculeces en la otrora respetada Plaza de la Constitución. Las tías llevan las bragas en la mano para que se les sequen. O es dicen. Ahora los jóvenes van a la feria a beber, dicen los adultos responsables que bajaban en sus años mozos con las aventuras del ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha bajo el brazo. Los jóvenes no respetáis la autoridad, dicen los adultos que se jactan en cada cena familiar de haber corrido delante de los grises. Y, a pesar de su hipocresía, tienen razón en muchas cosas. Para empezar, la mayoría baja a beber hasta que no es capaz de distinguir un perro de un calcetín. La mayoría, no respeta a la autoridad. Pero ni a la autoridad, ni al vecino, ni a su amigo, ni a si mismo. La mayoría mea donde se le antoja. La mayoría tiene un concepto de diversión que se fundamenta en beber hasta vomitar para poder seguir bebiendo. Yo siento vergüenza.

No me voy a erigir en defensora de la feria porque, sinceramente, no soy una ferianta. De hecho, solo me gusta en pequeñas dosis, pero me jode profundamente lo que están haciendo. No me gusta el flamenco. Mi capacidad de resistencia a este tipo de música se queda en lo superficial. Niña Pastori y demás destilados. Me sacáis del "Algo se muere en el alma" y el "Mírala cara a cara" y me pierdo. Apenas bebo. Paso de estar normal a mareada en cuestión de segundos y, oye, prefiero no tener los sentidos embotados. No le veo la gracia a no ser capaz de hablar y andar con normalidad, llamadme rara. Los humanos tenemos solamente cinco sentidos, nos da mejor resultado usarlos todos. Odio las aglomeraciones. ODIO. Para que alguien me caiga bien tiene que respetar ampliamente mi espacio vital. Mejor aún, tiene que respetar el espacio vital de mi espacio vital. Y, por último, la gente borracha me aburre. Me cargan las conversaciones de besugo. Así que, con estos datos, aparte de saberse que soy anti social, se podría pensar que no piso la feria.

Y, sin embargo, se mueve. Voy. Poco, pero voy. Y veo borrachos, me tengo que rozar con gente descamisada y sudada porque las calles están abarrotadas, se aguantan comentarios de todo tipo, y se escucha música que no es tu estilo. Tenemos la feria que nos hemos ido ganando con el paso de los años. Se ha permitido que los gobernantes vilipendien el ambiente del centro, lo mancillen, lo ensucien en privado y en público, lo degeneren a favor del Cortijo Torres. Ahora es cuando nos echamos las manos a la cabeza. Hace unos años, al Real solo se iba de noche, la feria de día era en el centro histórico, pero, poquito a poco, esto ha ido cambiando. ¿Cómo? Fácil. Prohíbo la música a partir de cierta hora en la calle, quito estas cositas de aquí y las pongo allí, una prohibición más por aquí, que el servicio de limpieza se lo tome con calma hasta cierta hora... En fin, permito que el centro se convierta en una jungla llena de morralla y mimo el Cortijo Torres. ¿Y ahora? Ahora me quejo de que el centro se ha convertido en un estercolero de borrachos. ¿Siguiente paso? En unos años, no demasiados, echar el cierre definitivo al centro con la excusa de que ha degenerado hasta el punto de que Sodoma y Gomorra son conventos a su lado...

Porque aunque algunos se empeñen en que olvidemos, el centro no siempre ha sido así. Quieren convencernos de que ya no queda nada por salvar allí, pero no es cierto. Quedan vestigios de lo que fue. Quedan grupos de verdiales tocando en Calle Larios. Quedan grupos de música animando por Mitjana. Quedan señoras (y señores) vestidos de flamenco. Quedan grupos de señoras bailando sevillanas en mitad de la calle. Quedan biznagueros. Quedan grupos de guiris alucinando. Queda feria en el centro. Aunque sea con jóvenes con las bragas en la mano. 

miércoles, 1 de abril de 2015

Andalucía no existe

A todos nos parece lógico que el partido político que obtenga un porcentaje más alto de votos sea el que organice y decida sobre el resto ¿no? O, al menos, la unión de los partidos que obtenga ese porcentaje más alto. A nadie se le ocurriría jamás que el tercero más votado sea el que decida sobre todos incluyendo los dos primeros.

Cuando se hacen las encuestas de población sobre los problemas que la gente percibe como más graves, a ninguna de las cabezas pensantes de los medios de comunicación se le ocurre abrir su informativo hablando del cuarto en la tabla. En deportes, se habla de los primeros de las listas. Todos hablamos de Nadal, Federer y Djokovic. De Alonso, Hamilton y Vettel. De Rossi, Lorenzo y Márquez. En resumen,siempre hablamos del tema/deporte/partido/personaje que atrae más porcentaje de población. Salvo cuando se trata de comunidades autónomas.

España tiene una población de 46.507.760 habitantes (en enero de 2014), de los cuales, el 17,85% vive en Andalucía. El porcentaje más alto de España, por delante de Cataluña (segunda con 15,98%), Madrid (13,75%) y la Comunidad Valenciana (13,75%). Y, por supuesto, por delante de todas las demás. Andalucía acumula unos ocho millones y medio de habitantes. Un millón más que Cataluña que va en segunda posición, dos más que la Comunidad de Madrid y tres y medio más que la Comunidad Valenciana. Por lo que cabría pensar que, los medios de comunicación nacionales le tendrían que prestar un poquito de más atención que al resto. ¿O no es ese el criterio que siguen para el noventa por ciento de sus temas?

La realidad es bien distinta. La realidad es que cuando nieva en Madrid, nos hacen creer en los telediarios que nieva en toda España. Cuando hace frío en Madrid, todos tenemos que ponernos el abrigo. Cuando llueve en Madrid, todos a sacar los chubasqueros. Y cuando hace buen tiempo en Valencia es cuando los demás podemos usar las mangas cortas. Y no importa que cuando llueva en Madrid, en Málaga estemos comiendo pescaíto en la playa, que cuando haga frío, en Sevilla estén abanicándose, que cuando nieve en Madrid en Córdoba estén tomándose un helado en la judería y que cuando haga buen tiempo en Valencia aquí llevemos ya un mes en la playa tumbados.

Los medios NACIONALES en realidad son de la comunidad de Madrid y, muy de vez en cuando, echan un vistazo al resto. Incluyendo a Valencia como parte integrante de Madrid, porque están taaaaaaan habituados a hablar de su paseo marítimo como si fuera obra de la Aguirre que no me extrañaría que cualquier día se lo anexione.

Y no es solo a la hora de hablar de la predicción del tiempo. La mayoría somos incapaces de nombrar a más de tres o cuatro alcaldes de provincia de España, pero todos nos sabemos el de Madrid, porque lo han repetido hasta la saciedad. Todos nos sabemos la plantilla, la titular y la del banquillo, del Real Madrid. Todos conocemos los atracos, los incendios, los atascos, las obras de teatro, los conciertos... todo lo que ocurre en Madrid, y la mitad de las veces no tenemos ni idea de lo que ocurre en la ciudad vecina, o en la nuestra propia. Y ya hemos visto que no las comunidad más poblada, ni la más grande (Castilla y León). Entiendo que sí, es la capital, y la CIUDAD más poblada, pero creo que para eso ya tienen sus propios medios locales.

Un medio nacional se debe a la nación entera, y como parte mayoritaria de esa nación, Andalucía merece algo más que migajas en los medios. Algo más que conectar en directo cuando llega la Semana Santa (que por otra parte luego tenemos la imagen que tenemos... subes
"Despeñaperrospárriba" y todos creen que lloras si no sale el Cautivo...). Algo más que un "jijijaja un andaluz anda que acento más gracioso".  Algo más que la Juani limpiando en Médico de familia. Algo más que la hija de una duquesa. Algo más que el manido "están todo el día de fiesta".

sábado, 28 de febrero de 2015

Yo me siento andaluz porque...

He crecido escuchando que no sé hablar. Que no sé vocalizar. Que me como letras. Que no se me entiende. Como si el laísmo y el leísmo fuera un problema andaluz y no castellano/madrileño. Porque parece que es más grave decir "voy a mi caza" (casa) que "la regalé", que pobre de la chica a la que regalaste al primer desconocido. Como si un gallego cerrado sí se entendiera en comparación con un andaluz cerrado, cuando ninguno de los dos, hablando en español, son fáciles de entender. Que nos comemos letras como si el catalán, como idioma, no lo hiciera en tres de cada cuatro palabras españolas. Que debemos erradicar nuestro acento a la hora de salir en la televisión, pero que si sale un canario, un catalán o un valenciano no hay problema. Que está permitido cambiar las D finales por Z si eres de Madrid, pero no cecees, que es pecado mortal.

He crecido escuchando que soy vaga. Que no me gusta trabajar. Que prefiero pasar el día echada al sol. Como si los alemanes, esos incansables trabajadores, no llegaran en tropel a nuestras playas con esa misma idea. Como si los que os sirven las copas cuando llegáis de vacaciones fueran de Bilbao, y no trabajadores andaluces. Como si el aceite de oliva que consumís no hubiera sido trabajado en Jaén. Como si todos los productos del campo andaluz se criaran solos y no hubiera gente partiéndose el lomo. Como si no fueran andaluces los miles de trabajadores de los que Cataluña se ha nutrido por la emigración.

He crecido escuchando que me echo siestas después de comer que llegan hasta la cena. Como si la siesta más que deporte nacional fuera exclusiva de Andalucía. Como si gente de Salamanca no se levantara mirando el calendario en vez del reloj. Como si los de Burgos tuvieran prohibido echarse en el sofá en los días de frío.

He crecido escuchando que solo me interesa la fiesta. Que tengo más vacaciones que nadie. Que me paso el día con el vestido de flamenca bailando en la plaza. O gastándome los cuartos en un bar. De hecho, hace pocas semanas, un conocido gallego me soltó un "no compares Andalucía con Galicia porque tenéis más fiestas que cualquier otra comunidad". Claro, y más analfabetismo, pero en esta ocasión acabas de romper dos tópicos a la vez, has dejado patente tu ignorancia al no saber que POR LEY todas las comunidades autónomas de España tienen EXACTAMENTE los mismos días festivos. Otro tema es que lo celebramos con más ruido. Nuestros festivos se celebran a lo grande y los vuestros pasan sin pena ni gloria, vale, pero no implica que tengamos más. Todos encontrarían su vida mucho más interesante si dejaran de compararla con la de los demás.

He crecido escuchando que como alimentos que no existen. Que la chirimoya no existe. Que un sombra y un pitufo nunca pueden constituir un desayuno. Que el gazpacho fresquito en verano son términos contradictorios.

He crecido escuchando que tengo tradiciones de imbéciles. Que sacar a la Virgen a hombros es de cavernícolas. Que venerar a un Cautivo es propio de la Edad Media. Como si lanzar un pavo de un campanario fuera más civilizado. Como si quemar unas estatuas de madera y tirar petardos tuviera más sentido. Como si correr delante de unos toros fuera de gente muy lista. No. Los poco civilizados somos los del sur. Unas tradiciones sí valen, otras no. Y que conste que no todas las tradiciones movilizan a todos los ciudadanos del lugar, y para ejemplo, un botón, no me veréis compartiendo lágrimas por la no salida de un trono ni por las calles del centro esos días.

He crecido escuchando que soy una inculta. Que mi tierra es de pobreza lingüistica y cultural. Que anda carente de ideas. Federico García Lorca, Manuel de Falla, Juan Ramón Jiménez, Cánovas, los Machado, Velázquez, Murillo, Alberti, Picasso, Jorgue Manrique, Manuel Altolaguirre, Emilio Prados, Vicente Aleixandre, Bécquer, Cernuda...

He crecido escuchando que vivo de las limosnas del resto de españoles. Que vivo en una comunidad que sobrevive por la bondad del resto, porque nos ayudan con sus impuestos, porque nos subvencionan las fiestas. Como si el País Vasco y Navarra no tuvieran sus ventajas forales. Como si otras Comunidades Autónomas no hubieran recibido nunca ningún tipo de beneficio. Ni una ayudita para que una empresa se emplazara en Barcelona y no en otro sitio. Ni colocar un parque temático en tal ciudad y no en aquella. No. He crecido escuchando que solo Andalucía necesita una mano amiga.

He crecido escuchando que me río de todo. Que tengo acento de chistes. Dicen que me burlo de todo y me río de todo, porque me burlo de ellos y me río de ellos, y ellos creen ser todo. Nos acusan de reír como si nos acusaran de algún mal terrible. Como si descartáramos bebés al estilo espartano. Como si tuviéramos que pasar la vida entre lágrimas y todo lo que no sea llorar fuera un pecado grave que atenta contra la salud del resto de habitantes del país. Como si reír implicara no conocer la realidad, que es para llorar sangre. Como si el humor y la curiosidad no fueran la más pura forma de inteligencia. Como si no fuéramos nosotros mismos nuestro blanco más común de bromas.

He crecido viendo como nos tachan de payasos. De sirvientes. De analfabetos. He crecido escuchando palos hacia mi tierra. Se hablara de lo que se hablara. Si hablaba el señor Artur Mas de la lengua catalana, caían palos por nuestra forma de hablar. Si hablaba el señor Camps de la corrupción en Valencia, caían palos porque los andaluces recibimos el PER (supongo que creerán que TODOS recibimos el PER cuando la realidad es que ni lo recibo, ni conozco a nadie que lo haga). Si hablaba Fraga del paro en Galicia, lo suyo era porque tenían una historia muy dura, pero mirad Andalucía que está así porque son unos vagos. Y esto va calando en la opinión pública hasta convertir la opinión pública en la peor de las opiniones.

Nuestro tiempo es limitado, de modo que dejemos de malgastarlo viviendo la vida como nos dicen que debemos vivirla. Viviendo la vida de alguien distinto. No debemos quedar atrapados en los comentarios que hemos escuchado desde siempre, en los comentarios de otros sobre cómo deberíamos vivir. Sin dejar que los ruidos de las opiniones de los demás acallen nuestra propia voz.

Vivo en el Olimpo que soñaron los dioses. Vivo en el puerto que soñaron los fenicios. En la tierra prometida. Así que felicidades a todos los que tenéis la misma suerte que yo. Feliz Día de Andalucía. Fortuna non ómnibus aeque. 

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Llámalo Al Ándalus



Al Ándalus era el territorio de la península que tenían en su poder los musulmanes cuando reinaban aquí, más o menos unos 8 siglos (que se dice pronto) hasta 1492 cuando los Reyes Católicos los expulsaron con la toma de Granada. Y jamás pensé que tendría que explicar lo que es Al-Ándalus, pero el otro día paseando por el centro con unos amigos escuché a un señor decirle a su señora que Al-Ándalus era el nombre "que los moros le ponen a Andalucía" y casi casi acabo metiéndome en su conversación. Se expulsó a muchos musulmanes, pero la mayoría se quedó con la promesa de convertirse al catolicismo (los moriscos). Según la época que busquéis (ochocientos años dan para mucho) veréis mapas de Al Ándalus distinto, pero para que os hagáis una idea os pongo una fotito con los territorios que tenían según el año.

Vale, una vez que tenemos eso claro, imaginemos que hoy, en 2014 (casi 2015 ya) y cinco siglos y pico después, los musulmanes siguen pensando que la península es su casa. Que era el hogar de sus abuelos (si nos ponemos técnicos... tataratatarabuelos como mínimo) y que España es una tierra del Islam. Imaginemos que en vez de amenazar una y otra vez con la "reconquista contra los infieles", empiezan a venir a vivir aquí. Poco a poco. Empiezan a llegar al principio con cuentagotas, abren negocios y empiezan a crear sus familias. Luego cada vez más y hay ciertas zonas de la península que ya son más musulmanas que españolas. Y cuando España quiere darse cuenta ya son un grupo de presión social fuerte capaz de plantar cara.

Seguimos. Imaginemos ahora que por alguna extraña razón EEUU decide atacar algunos de los estados musulmanes, por ejemplo Siria e Irak (OH WAIT!) y los habitantes de esos países emigran en masa buscando un país con más tranquilidad. España, por supuesto. Los españolitos nos cabreamos, nos enfadamos y dado que ni el gobierno ni los organismos internacionales nos hacen caso y frenan esa llegada masiva, empezamos a boicotear los medios de transporte. Los musulmanes se enfadan con nosotros, claro, y se organizan para ayudar a más musulmanes a llegar porque en sus países de origen están sufriendo y creen que en España podrán tener una buena vida. Así que ellos se organizan para "defenderse" de nosotros y nosotros nos organizamos para "defender" nuestra tierra. El conflicto está servido.

Además, podemos añadir un poquito de leña al fuego diciendo que, por ejemplo, a Reino Unido le conviene que haya conflicto porque tiene intereses sobre Gibraltar, así que promete ayuda a los musulmanes si ellos pueden ampliar su territorio en el estrecho. Y hace la misma promesa a los españoles (no es tan difícil de imaginar a un inglés actuando contra un español si miramos la historia).

Aprovechando esas promesas, se plantan aquí los ingleses "para mediar en el conflicto". Todos, musulmanes y españoles, los reciben bien porque piensan que vienen a su favor. E imponen una autoridad británica para decidir, ya que entre nosotros hemos sido incapaces de negociar. Y toma la decisión de Salomón. Dividir España en dos: el sur para los musulmanes y de Toledo hacia arriba para los españoles. Esas son las condiciones y no hay más que hablar.

Los musulmanes, que no tenían nada, protestan (con la boca chica) pero aceptan, y los españoles nos negamos en redondo, porque, oye, es nuestra tierra. Así que los británicos se van lavándose las manos cual Pilatos y aquí nos quedamos con la cara partida. Musulmanes se preparan para defender la tierra que le han dado y los españoles para recuperar la tierra creen es suya. Y empiezan los ataques. Musulmanes a españoles y españoles a musulmanes.

Pero ahora llega la ONU y dice que esos ataques deben acabar. Así que manda unos cuantos consejeros con orden de entender lo que ocurre aquí. Los musulmanes hablan con ellos y les endulzan la oreja. Los españoles están demasiado cabreados para tener diplomacia. ¿Y qué ocurre? Efectivamente, los musulmanes obtienen reconocimiento y se reconoce el Estado de Musulmania dentro del territorio que nosotros conocemos como España.

Así que todos los organismos internacionales y el resto de Estados empiezan a hablar de Musulmania y no de España. Negocian con ellos. Trabajan con ellos. Y en los medios ya se habla de Musulmania y sus habitantes, no de los españoles. Mientras tanto, los años pasan y los musulmanes se asientan cada vez en más territorios, echando a los españoles pasitos hacia atrás una y otra vez.

¿Cuántos de los habitantes de España tomarían las armas para "defender su territorio"? ¿Cuántos intentarían echar a los musulmanes a sangre y fuego? ¿Seríais terroristas? ¿Héroes? ¿Defensores de la patria?

Vale, ahora cambiad musulmanes por judíos, Musulmania por Israel y España y españoles por Palestina y palestinos y seguid diciendo que no entendéis cómo los palestinos pueden ser unos "terroristas". Este post va en estrecha relación con este otro.

jueves, 8 de mayo de 2014

Andalucía, tierra de vagos

Ignacio González, presidente de la Comunidad de Madrid, heredero de Esperanza GTAguirre, soltó ayer una perlita en un mitín del PP en Carabanchel: "No queremos una Europa que se parezca a Andalucía, porque ya saben lo que pasa en esa comunidad autónoma". Ahí es nada.
Quiero entender que se refiere a la clase política, y claro, como son del "otro equipo" (o eso nos quieren hacer creer... al final son igual de sabandijas dando igual el color) toca atacarlos y ponerlos de malvados por ser unos corruptos asquerosos. Que lo son. Pero exactamente igual que los dirigentes de la Comunidad Valenciana, nuevo destino TOP de trajes y aeropuertos, o los de Galicia, que se van de fin de semana con narcotraficantes. Pero curiosamente siempre le toca recibir a Andalucía.

Y no es que yo esté paranoica. No es la primera vez, ni será la última, que atacan a Andalucía con cualquier excusa. Ya empieza a convertirse en deporte nacional, quizás heredado del antecesor, la envidia. Os recuerdo las que más me marcaron (iba a decir impactaron, pero a estas alturas del cuento ya me tienen curada de espanto).

La Caleta de Cádiz
"El hombre andaluz no es un hombre coherente, es un hombre anárquico. Es un hombre destruido, generalmente es un hombre poco hecho, que hace cientos de años que pasa hambre y que vive en un estado de ignorancia y miseria cultural, mental y espiritual." Casi ná. Y sale de la boca de Jordi Pujol. El Yoda catalán. O lo que viene a ser lo mismo, el ex presidente de la Generalitat. Al amigo Pujol se le olvida que su querida Cataluña está poblada con más de 800.000 andaluces emigrados. Se le olvida que fueron andaluces y sus hijos los que labraron su tierra y sacaron adelante su comunidad. Y se le olvida que corre sangre andaluza por miles de catalanes ¿Todos están destruidos?
También se le olvida que nuestro "estado de ignorancia y miseria cultural" está avalado por Federico García Lorca, Manuel de Falla, Juan Ramón Jiménez, Cánovas, los Machado, Velázquez, Murillo, Alberti, Picasso, Jorge Manrique, Manuel Altolaguirre, Emilio Prados, Vicente Aleixandre (NOBEL), Bécquer, Cernuda... Cuánta miseria cultural da esta tierra.

Luego viene mi favorito. Artur Mas. A partir del 1:20 más o menos "(...) no le hablo ya de Sevilla, de Málaga o de Coruña, porque allí hablan el castellano, efectivamente, pero a algunos no se les entiende". En este mismo tono de burla hacia nuestro acento tenemos a Montserrat Nebrera (diputada del Parlament) que refiriéndose al acento de Magdalena Álvarez soltó lo de: "El problema de esta mujer es que tiene un acento de chiste". O espera, tenemos también a Juan Soler (portavoz del PP en Madrid) con: "El acento de Trinidad Jiménez le hace más apta para Dos Hermanas o Vélez Málaga". O Ana Mato (ministra de Sanidad): "Los niños andaluces son prácticamente analfabetos". El tema del acento es algo que todos los que hemos estado fuera de nuestra tierra hemos sufrido en algún momento. Los hay que vienen inocentemente con un "ay, qué acento más gracioso" y tú lo encajas correctamente, aunque te ahorras la contestación de "pues tú suenas como si estuvieras hablando con un zapato en la boca", y los hay que vienen con el tópico más extendido: "¡Eres andaluz! Qué acento más gracioso, cuéntame un chiste". Y te lo sueltan sin anestesiar ni nada. Personalmente, conocí a una chica en Italia, valenciana para más señas, que soltó en un tono lo suficientemente alto como para que yo lo escuchara "me gustan todos los acentos de España, menos el andaluz, que es de catetos". No siento especial simpatía por el acento valenciano, pero ella no ayudó demasiado a favorecerlo.

Luego viene lo de que somos unos vagos. Este tópico me encanta. Si no tenemos trabajo, no es porque el paro esté disparado en todo el país porque los políticos son unos ladrones, no, qué va. Es que somos unos vagos y no queremos trabajar. Durán y Lleida, sobre las ayudas a los jornaleros andaluces: "Reciben el PER para pasar todo el día en el bar de su pueblo". O Manuel Pizarro, de las Cortes Generales, tras insinuar que el paro es por falta de ganas: "Andalucía sigue siendo la región más subsidiada". O el alcalde de Burgos, Juan Carlos Aparicio: "El peor favor que podemos hacerle a Andalucía es dejarla sumida en la indolencia". Cariño, el peor favor que puedes hacernos es, simplemente, nombrarnos. O mi favorito en este tema, Cayetano Martínez de Irujo, sí, sí, el hijo de la Duquesa de Alba: "En Andalucía hay muy pocas ganas de trabajar, los jóvenes no quieren progresar". Que lo diga un señorito andaluz que NO HA TRABAJADO EN SU PUÑETERA VIDA, jode.

Córdoba
La Alcazaba. Málaga
Y luego viene la fama de fiesteros. Mª San Gil (del PP vasco): "A los andaluces la realidad nacional le suena más a chirigota". Se equivoca la señora, la chirigota busca hacer reír y la realidad nacional es para echarse a llorar, un pasodoble quizás. Una de mis compañeras de piso en Italia, burgalesa aunque exiliada de las profundidades de Mordor, se intentó reír de los malagueños porque "pedís las vacaciones para que os coincidan con la feria". ¿Hola? ¿Cuando mejor que en fiestas? No veo el problema, no veo en qué te podría molestar que nos guste disfrutar. Salvo que seas una amargada y sea la envidia que te corroe lo que te joda que los demás lo pasemos bien y celebremos en condiciones. "¿Qué sentido tiene sacar la estatua de la Virgen a hombros?" El mismo que construir una estatua de madera para quemarla después. Tenemos la suerte de vivir en lo más cercano al paraíso que hay sobre el planeta, y estoy hasta los ovarios de que la envidia intente ensuciarlo tirando de tópicos y criticando todo aquello que no se conoce.
Almería
Torre del Oro, Sevilla

"Se piensa en Andalucía
de una forma equivocada,
creen que en la tierra mía
manda el vino y la guitarra,
que se piensa solamente
en el cante y en el baile,
con graciosos permanentes
vagueando por las calles."



Y me callo ya, que me voy a echar la siesta que vengo cansadísima de bailar sevillanas en el bar.