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lunes, 23 de febrero de 2015

Educar en libertad de pensamiento

Pitágoras decía: "educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres", y nosotros no somos nadie para llevarle la contraria a este gran sabio griego. En mi salón acabamos de tener un debate sobre lo beneficioso que podría ser para el futuro de la humanidad lanzar una bomba sobre un grupo de gente que estaba haciendo algo totalmente absurdo y cruel, al menos desde nuestro punto de vista. Creo que eran unos fanáticos religiosos del Islam apaleando a varias personas que no me he enterado muy bien qué habían hecho (no sé si es que solo eran católicos o que habían negado al Estado Islámico o algo así). Pero, de todas formas, da igual, poned el telediario (cualquiera, a cualquier hora, cualquier día) y encontraréis al menos tres noticias en las que vuestra reacción será parecida a la de mi hermano: "una bomba ahí, en medio de todos, y BUM, se acabó el problema". Y, OJO, que yo soy la primera que muchas veces suelto barbaridades así o del estilo "al violador lo dejaba yo en manos de familia de la víctima, sin policías protegiendo, a ver cuántos segundos aguanta", y que, en algunos casos, justifico la violencia.

Sin embargo, aunque no niego la necesidad actual de castigar los actos "malos" ya cometidos, me parece mucho más provechoso trabajar en la dirección de evitarlos. Es decir, si evitamos que sucedan, no habrá necesidad de castigar y perpetuar así la sed de violencia y/o justicia. Lo que viene a ser que si no bebes habrá menos posibilidades de estrellarte con el coche. O que si aprendes a andar antes de echar a correr, habrá menos posibilidades de partirte los piños con el suelo. Y aquí entra en juego la educación. No solo la educación del cole, que me parece importantísima, ojo, aquel que olvida su historia está condenado a repetirla, y si no aprendemos a leer (A LEER, no a juntar palabras y formar sonidos) nos engañarán como bobos una y otra vez, sino también la educación en valores, la educación en aprender a pensar.

A todos nos parece ilógico, cruel, pura barbarie, cavernícola... que un grupo apalee a dos o tres hasta la muerte por el simple hecho de ser de otra religión. Vale, quizás no a todos... voy a dejarlo en una gran mayoría de mis conocidos. Pero el número disminuye bastante si el apaleamiento se produce a un violador de niños en serie. O un asesino de ancianas. En estos casos, a más de uno (y me incluyo) se le viene a la cabeza el pensamiento de "se lo tiene merecido", aunque a la hora de la verdad no fuéramos capaces. En sus valores, ser de otra religión es tan merecedor de paliza como violar niños. Y en España no nos deberíamos echar las manos a la cabeza con esto porque precisamente el amigo Torquemada era español y tenía unas miras bastante estrechas con lo de practicar el judaísmo. Con esto no estoy defendiendo lo que hacen, jamás, solo estoy intentando que se entienda que en sus valores, en su educación, es LO LÓGICO.

Hace unos años, lo lógico era pensar que la Tierra era plana. Hace unos años, lo lógico era pensar que lo que se movía era el sol alrededor de la Tierra. Ostras y esta última es que los entiendo, tú mira por tu ventana a lo largo de un día y dime que el sol no se mueve. No, en serio, olvidando toda tu educación, ten huevos de decirme que el sol no se mueve. Es una certeza animal, básica, previa a todo razonamiento. Y aquí está la clave, previa a todo razonamiento, a toda educación. Incluso, hoy en día, hay muchas sombras en la educación humana. Por ejemplo, preguntad a vuestros conocidos si el sol se mueve. Me juego un café a que la mayoría os dirán que NO. Y, queridos, el sol se mueve. No alrededor de la Tierra, pero se mueve. (He de confesar que descubrí esto hace relativamente poco, soy muy ignorante astronómicamente hablando, tras muchos meses preguntándomelo a mí misma. Sí, tengo preguntas así en mi cabeza a diario y antes de recurrir a San Google le doy mil quinientas vueltas intentando descubrir la respuesta).

La educación es la clave. La clave para evitar barbaridades como quemar vivo a alguien por ser de otra religión. La clave para evitar pensar que somos el centro del universo. La clave para pensar por nosotros mismos y entender, o intentarlo, a los que piensan diferente. La clave para no pensar que alguien es inferior por tener un color de piel diferente. La clave para que niños no crezcan pensando que una mujer que conduce un coche es una mujer que provoca la violación (como dijo un imán hace poco), y quien dice conducir un coche dice llevar una falda muy corta. La clave para que mutilar genitalmente a niñas nos parezca irracional y repulsivo. La clave para que nos comportemos como los supuestos seres racionales que somos. La clave para ser libres, para seguir nuestro propio camino.

Eduquemos en pensar, por favor.

miércoles, 28 de enero de 2015

Un libro cualquiera

Me han sugerido en varias ocasiones que utilice el Negro, Rojo y Blanco para recomendar lecturas y/o hacer críticas y reseñas de los libros que voy leyendo. Siempre me he negado y la razón es muy sencilla. De forma personal, un libro me puede gustar más o menos. Ya sea por su forma de enlazar la historia, por los diálogos, porque los personajes me acaben resultando más amigos que solo nombres en un papel, porque el argumento sea potente, o porque simplemente tenga eso que algunos libros tienen y te obligan a pasar hoja tras hoja sea la hora que sea. Sin embargo, a la hora de recomendar un libro, no soy tan quisquillosa. Entiéndase que no es lo mismo recomendarle un libro a alguien a quién ya sabes qué le gusta y qué no que a alguien que el último libro que leyó fue el Micho (1).

¿Por qué? Porque si me pidieran que les recomendara un libro, yo les recomendaría cualquiera. Así. Cualquiera. Lo importante es leer. Leer mucho. Leer. Leer. Leer. Y cuando digo cualquiera, me refiero a cualquiera. Evidentemente para un lector medianamente experimentado algunos libros le parecerán basura (y no es que yo sea una experta, pero hay verdaderas basuras publicadas...), pero para un novato, para alguien que solo se acerca a un libro cuando busca donde apoyar el sofá que le cojea, un libro, por malo que sea, siempre es un buen comienzo.

Si a alguien al que el grosor del libro se le agranda conforme se acerca a él le recomiendas Los Pilares de la Tierra de Ken Follet o Dime quién soy de Julia Navarro lo matas. Por muy buenos que sean estos libros. Por muy imperdibles en la colección de todo lector. Por mucha capacidad para engancharte que tengan. Y te cargas a un lector en potencia, y eso, amigos, echándole un vistazo al corral y a la capacidad de comprensión lectora que circula entre la población, es algo que no nos podemos permitir. 

En la época Harry Potter (época de libros, no de las películas) hubo muchas voces críticas contra los libros de Rowling. Algo que nunca entendí. Los leí con la edad del protagonista y puede que eso influyera en mi forma de de catalogar el libro, por supuesto, pero sirvieron, como mínimo, para que miles de críos empezaran a leer. Mi hermano entre ellos. Y después de Harry Potter, siguió con El señor de los anillos, mi colección del barco de vapor y más libros y libros. Fue el trampolín a la lectura. Punto a favor del gafotas de la cicatriz.

Es verdad que hay veces que lees un libro y te dan ganas de darle al autor en la cabeza con él hasta que aprenda a escribir, que es lo que me ha pasado con uno de los primeros que leí este año. Mucha fama, muchos elogios había leído y mucha publicidad para el librito (que menos mal que no era muy extenso) que resultó ser un bodrio incapaz de hilar dos frases con sentido. Y eso que la idea del argumento daba mucho juego. Sin embargo, este hiper sobre valorado texto, tiene su punto a favor, y es que consiguió con la idea de poner al gran Da Vinci de protagonista enganchar a mucha gente que no se acercaba a los libros ni con un palo. Vale que su narrativa no vaya a llevarse un Nobel, pero al menos ayuda a corregir las faltas de ortografía. Y ESO YA ES UN PUNTAZO A SU FAVOR (que cada vez que veo un "haber si nos vemos" me entra un instinto asesino que ni Jack el destripador...).

Las sombras de Grey y su legión de señoritas defensoras de ese infumable y aburrídisim... perdón, su legión de recién estrenadas lectoras. Pues olé. Aunque sea con un argumento que, para mí, deja mucho que desear, y con un tema que, pues, oye, habrá a quién sí, pero no tiene nada donde rascar. Aún con todos esos motivos en contra, me parece estupendo. Porque consigue que gente que no ha leído en su vida, lea un rato. Y sí, me leí el primero tras un acoso y derribo por parte de una amiga y por ver qué era lo que tenía, que al final era nada. No he tenido ovarios de enfrentarme a la segunda y tercera parte.

Hay libros que ni chicha ni limoná. Otros malos. Aburridos. Carentes de argumento. Con personajes planos. Totalmente absurdos. Incoherentes. Y algunos que agrupan todos esos adjetivos. Y, sin embargo, son mejores que la opción de no leer.

Así que cuando algún conocido diga que se ha comprado Las Sombras de Grey (bueno, con este posiblemente sea conocida), o Matar a Leonardo Da Vinci porque lo escribe el de la tele, o la biografía de la Belén Esteban, o vetetúasaberquébasurahanpublicado, jamás de los jamases le digas que no se lea ese bodrio. JAMÁS. Más vale un "bueno, ya me dirás qué te pareció" y por lo bajini añades "que yo ni por dinero me acerco a eso". Repito, lo importante es leer. Lo que sea. Ya irán subiendo el nivel. Cualquier libro, por malo que sea a priori, puede ser el trampolín para un lector en potencia. Y si no lo suben, al menos corregirán faltas de ortografía.









martes, 16 de diciembre de 2014

Novela en construcción. Fragmento C9

Lucía le pidió a su amiga que volviera a explicar lo que ya habían hablado antes en la cafetería, y Valeria se afanó en detallar todos los apuntes de sus papeles. A Pablo le fue cambiando el semblante según la chica avanzaba en su relato. No podía creerse que Valeria hubiera conseguido esa información. Tenía más de lo que ella misma alcanzaba a comprender, “por suerte para mí”, pensó el chico.  Aparte de conocer a los integrantes, solo le faltaba saber cómo actuaban, cuál era su herramienta. Algo que, evidentemente, quedaba fuera del alcance de su razonamiento lógico. Cuando terminó de hablar, Valeria suspiró y miró alternativamente a Pablo, sentado en la cama, y Lucía, que había permanecido de pie todo el rato sin retirar la vista del chico, esperando respuestas dedujo Valeria.

-          Bueno, ¿qué? – dijo finalmente viendo que no comentaban  nada. - ¿Vais a dejarme así? ¿Quién empieza?

Los aludidos se miraron fijamente durante unos instantes, hasta que Lucía asintió de manera casi imperceptible, consciente de la situación tan poco habitual que se les venía encima. Pablo se levantó y caminó hasta la ventana. Se detuvo allí unos segundos, con la cabeza apoyada sobre el cristal, pensando cómo podría dejar a todas las partes implicadas más o menos satisfechas. No dejaba de preguntarse hasta qué punto podía confiar en la amiga de Lucía.

-          Tienes que abandonar el reportaje – sentenció al cabo de un rato.
-          Ni hablar – replicó de inmediato. – Llevo demasiado tiempo invertido en esto, muchas noches en vela intentando conectar ideas. Y ahora que estoy cerca de saber la verdad, tú me pides que lo deje. Eso solo aumenta mi interés por la historia.
-          ¿Qué te interesa, Valeria? ¿Conocer la historia, saber la verdad o más bien quieres reconocimiento por tu trabajo? ¿Sueñas con el Pulitzer? – Valeria miró confusa al chico, sin entender el ataque. – Te ofreceré un trato, dos opciones. Opción A, te contaré cómo operan tus chicos malos, no te diré nada acerca de quiénes son, pero te aseguro que quedarás… impactada. La historia mere
ce la pena. La condición es que no publicarás nada, abandonarás el tema en cuanto salgas por la puerta.
-          ¿Y la segunda opción?
-          Seguirás con tu reportaje sin sacarme una sola palabra.
-          O sea, que tengo que elegir entre seguir dándome de bruces contra la pared  y publicar, o saber la historia para callarme y fingir que no sé nada.
-          Es una buena manera de resumirlo.

Valeria miró a Lucía, buscando su apoyo, pero se encontró con la mirada esquiva de su amiga. No podía o no quería ayudarla. Apenas gastó tiempo en pensar sobre ello. Recogió sus papeles y su bolso, y tras una mirada cargada de reproche a Lucía, salió de la habitación  con pasos decididos. No estaba dispuesta a renunciar a esa historia que tanto le había costado, y menos ahora que tenía nuevos datos con los que ayudarse a continuar. Además había uno que le resultaba especialmente interesante: Pablo estaba implicado.
No es que Pablo no le cayese bien, pero no habían congeniado nunca demasiado. Le parecía inmaduro en muchos aspectos y, aunque sabía que quería y cuidaba a Lucía, pensaba con cierta frecuencia que no era el tipo adecuado para ella. No conseguía entender cómo podían llevar tanto tiempo juntos siendo tan diferentes. Y ahora esto, era la prueba irrefutable de que no la llevaría por buen camino.

Lucía había contemplado la escena desde un discreto segundo plano. Se había propuesto intervenir lo menos posible en la conversación y había conseguido no abrir la boca en todo el rato, aunque había sentido una gran tentación cuando Pablo puso a Valeria entre la espada y la pared. El muchacho había sobreestimado la curiosidad de la periodista y, aunque Lucía no tenía ganas de tener que explicar ni demostrar nada, en el fondo sabía que Pablo había cometido un error planteando esa encrucijada.

-          Eso no ha estado bien.
-          Lo sé, pero ¿qué otra cosa podía hacer? ¿Contarle todo? ¿Y le hacemos también una demostración? En el improbable caso de que no pensase que le estamos gastando una broma pesada y nos creyera, ¿qué crees que haría? ¿Callarse y no contarlo todo? Y eso te incluye a ti, Lu.
-          Valeria no acepta un “no” por respuesta. Seguirá investigando. La posibilidad de que obtenga la información por otro lado sigue existiendo. La he traído porque no he podido deshacerme de ella. Esta mañana me contó lo de esa organización, y quise venir a avisarte en ese mismo momento. ¿Se trata de “La Compañía”, verdad? Estaba hablando de tu nuevo trabajo – Pablo volvió a dejarse caer sobre la cama y asintió con la cabeza. - ¿En qué estás metido, Pablo? ¿De qué son los golpes que tienes en el costado? ¿Qué has estado haciendo estos días que no me has llamado?
-          No quería que me vieras así – respondió señalándose el cuerpo en un gesto amplio. – Un coche me golpeó. Fue mala suerte.
-          ¿Ahora culpas a la suerte? ¿Me tomas por idiota? Dame una explicación que no sea para imbéciles, por favor. ¿Qué ha pasado?
-          Te está diciendo la verdad – interrumpió Miguel entrando de nuevo en la habitación. – Un coche le dio un besito. Y la suerte no solo fue mala porque podría haber sido mucho peor.
-          Te dije que esperaras un momento, Miguel.
Ya he esperado. Hasta que se ha ido la de los tacones enfurecida. No sé si quiero saber qué le habéis dicho o hecho. Ahora tenemos que hablar . Sobre ella – añadió señalando con la cabeza a Lucía.


viernes, 17 de octubre de 2014

Retorciendo el lenguaje

Ayer, una de las primeras noticias que leí al levantarme fue la de que unos inmigrantes habían intentado saltar la valla de Melilla. Dejando fuera todo tipo de debate sobre hasta qué punto es eficaz, o hasta qué punto es inhumano, este tipo de medidas, me llamó de forma desmedida la atención el lenguaje usado. "Inmigrantes". Y diréis, pues vaya chorrada.
Según la RAE, tan de moda en estas últimas horas (echadle huevos y decid "follamigo" conmigo), inmigrante es aquel que inmigra, e inmigrar es salir de tu país y LLEGAR A OTRO para establecerse en él. A lo que iba, que si, como en todo momento nos recalcan los medios, los muchachos no llegaron a tocar suelo español, no son inmigrantes. Sencillamente porque jamás llegaron. En todo
caso emigrantes. Pero claro, ¿qué suena más potente? ¿"Doscientos inmigrantes intentan asaltar la valla de Melilla" o "Doscientos emigrantes intentan llegar a España"? Preferimos usar emigrante para este españolito que ha tenido que salir a buscarse el pan a otro país, generalmente Alemania o Reino Unido, e inmigrante para ese negro inculto que viene a robarnos el trabajo, ¿no? Bueno, miento, para el español que se va porque aquí no tiene nada se usa "movilidad exterior".

Parece una soberana tontería, pero el lenguaje es el mecanismo más peligroso de nuestra vida diaria, es nuestro vehículo para formar ideas en otras personas, para comunicarnos. El poder de las palabras radica en quien sabe usarlas, y ese poder está mal utilizado cuando pervertimos el lenguaje hasta hacer cambiar el sentido de las palabras.

España es un país desarrollado. ¿No? O eso nos cuelan todos los días. Vale. Algo desarrollado es algo completo. Algo en vías de desarrollo es algo que está mejorando. Entonces un país en vías de desarrollo está mejorando, pero España está estancada? ¿O cómo va eso?

Hay una que me gusta muchísimo. Si buscas "cristianismo" en el diccionario te sale religión cristianaSi buscas "vudú"... "Creencias y prácticas religiosas que incluyen fetichismo, culto a las serpientes, sacrificios rituales (...)". Ah. Que el cristianismo es religión, pero el vudú no. Ir a la iglesia no es una práctica religiosa. El sacrificio del pan y el vino no es ritual. Y el cristianismo no es fetichista porque claro, no rinde culto a algún ídolo al que se le atribuye poderes sobrenaturales. Bailar alrededor del fuego para que llueva no es religión, pero ir a la iglesia y pedirlo mirando a un señor crucificado sí. Entiendo.

Colón descubrió América. Descubrir: Hallar lo que estaba ignorado o escondido. Colón descubrió América porque los nativos ignoraban que ya tenían algo llamado existencia. Los descubrió, claro, porque ellos no sabían que existían. GRACIAS A LOS EUROPEOS ¡OH BENDITA CIVILIZACIÓN! POR LLEGAR Y ENSEÑAR A CULTURAS RIQUÍSIMAS Y ANTIQUÍSIMAS EL NOBLE ARTE DE VIVIR.

Como decía el Gran Wyoming: "Se llama trata de blancas y no trata de personas porque vender blancos es un delito".

"El lenguaje nos ayuda a capturar el mundo, y cuanto menos lenguaje tengamos, menos mundo capturamos. O más deficientemente. Una mayor capacidad expresiva supone una mayor capacidad de comprensión de las cosas. Si se empobrece la lengua, se empobrece el pensamiento." - Lázaro Carreter.

Otro día hablaré de lo de "orgulloso de ser español"...

Pero no creáis que esto solo se hace con conceptos que ya tenemos asimilados. Ahora lo intentan con otros nuevos.

"Crecimiento económico negativo". Crecimiento es aumento. Negativo. ¿Crecer pá abajo?
"Cese temporal de la convivencia". Referido a la separación de la Infanta Elena. Decir "separación" o divorcio era demasiado.
"Recargo temporal de solidaridad". Soraya Saéz de Santamaría hablando de impuestos. Con dos cojones. Solidaridad de los de abajo para que los de arriba puedan seguir comprando con tarjetas opacas lencería femenina.
"Ticket moderador sanitario". Artur Mas, creo que quería decir "Vais a pagar otra vez por lo que ya pagáis en los impuestos, porque no podemos dar paracetamol a todos y que Pujol robe a la vez".
"Devaluación competitiva de los salarios". El BCE evitando el "vais a cobrar una puta mierda, o mejor, vais a trabajar gratis".
"Medidas excepcionales para incentivar la tributación de rentas no declaradas". Es que "blanquear la pasta" solo es para los traficantes de droga.
"Procedimientos de ejecución hipotecaria" = "Os vamos a dejar en la puta calle".
"Flexibilizar el mercado laboral" = "Te voy a despedir cuando me salga de las campanas".


viernes, 19 de septiembre de 2014

Novela en construcción. Fragmento C7

Cuarenta minutos más tarde, Pablo ocupaba el asiento del copiloto.
Miguel observó con atención cada uno de los gestos de su compañero hizo desde que lo vio salir del portal, intentando leer en su rostro una pista sobre cómo había ido la cena con Lucía, pero Pablo se limitó a saludarlo con un gesto de cabeza cuando reconoció el coche y un seco “hola” cuando subió. Encendió la radio en cuanto Miguel arrancó el motor, cortando así cualquier intento del joven rubio de iniciar una conversación. Jenny from the block retumbó en los altavoces.

-          ¿Dónde es? – preguntó cuando por fin decidió hablar tras quince minutos de conducción silenciosa.
-          En Marbella. Nivel uno, algo sencillo. Tenemos que averiguar dónde esconde un viejo ricachón a Cristina y Anita.
-          ¿Ha secuestrado a dos chicas? – preguntó Pablo abriendo los ojos totalmente escandalizado.
-          No, hombre, no seas fatalista. He dicho nivel uno – mirándolo como si eso lo explicara todo. – Es el nombre de una embarcación pequeña. No sabemos exactamente de qué tipo, ni en qué puerta está atracada, si es que están en un puerto y no escondida en algún otro sitio. A bordo contiene unos ficheros con datos muy importantes para La Compañía, parece ser que ha descubierto a qué se dedican algunos de nuestros  buscadores y planea chantajearlos. Hay que recuperar o destruir esos documentos, pero para eso tenemos que localizar antes a Cristina y Anita.
-          ¿Y qué pasará con él?
-          ¿Con quién?
-          Con el viejo ricachón.
-          No lo sé. Tampoco me importa, sinceramente. Es un tío que no sabe lo que quiere, pero que está dispuesto a todo para conseguirlo. Se merece lo que le pase. Creo que tiene tratos con la mafia rusa por toda la costa – agregó encogiéndose de hombros. – Ésta preocupación por el objetivo no es habitual. ¿Tiene algo que ver con tu cena de anoche con tu amiga? ¿No fue bien?
-          Fue mejor de lo que esperaba – admitió Pablo. – Se lo tomó con bastante… diplomacia. Y apenas hizo preguntas, aunque esta mañana me advirtió que tenía muchas y que me haría más cuando nos viéramos de nuevo.
-          Espera, espera – interrumpió Miguel con una sonrisa flotándole en los labios. – No sé si he oído bien. ¿Has dicho esta mañana?

Pablo no consiguió reprimir una sonrisa y se pasó la mano por el pelo mientras asentía.

-          ¿Vuelve a pasar la noche contigo y tú lo calificas como “se lo tomó con diplomacia”? ¡Eres un cabrón con mucha suerte! Si su primera reacción ha sido esa, con el tiempo solo puede mejorar. ¡Lo has conseguido!
-          No es tan sencillo, Miguel. Me está dando una tregua. Quiere creer mis palabras, mis explicaciones, y está frenando sus dudas y su curiosidad natural. En algún momento llegarán sus preguntas, y estoy seguro de que serán lo suficientemente afiladas como para poner en apuros esta precaria situación.
-          Pero estás ignorando lo más importante de todo. Ella quiere creerte, tienes su predisposición. Seguirá a tu lado si tú no la cagas con una nueva mentira.

No respondió. Meditó en silencio sobre lo que su amigo acababa de decir y se dio cuenta de lo mucho que se parecía a lo que le había dicho Paty por teléfono: “No vuelvas a cagarla y ella volverá junto a ti”. Dejó vagar su mirada por el paisaje marino. El día estaba despejado y el mar brillaba con los reflejos del sol. Casi no había viento, por lo que el agua se mantenía en calma, sin apenas ondulaciones ni movimiento. Tendría que volver a hablar con Lucía. Había omitido deliberadamente el detalle de que ese trabajo era para toda la vida, pero ahora sabía que debía contárselo cuanto antes. En los pocos meses que llevaba en La Compañía había oído muchos rumores sobre agentes que trataban de dejar sus obligaciones y desaparecían misteriosamente, o sufrían accidentes con el coche cuando volvían a casa del supermercado. Miguel le había dado a entender que esa información contenía parte de verdad, pero que tampoco era cierta por completo. Era preferible que nadie dejara La Compañía, sí, manejaban mucha información delicada y cualquier agente “liberado” podía sufrir la tentación de lucrarse con esos datos. También era verdad que algunos agentes habían intentado retirarse de malas maneras y habían sufrido las consecuencias de intentar amenazar a La Compañía. Sin embargo, no era lo habitual. Según Miguel, los trabajadores retirados desaparecían por voluntad propia. Tras años de dedicación a una vida poco convencional, la mayoría prefería mudarse a lugares donde nadie los conociera, rompiendo todos los lazos existentes con su modo de vida anterior.

-          ¿Por qué no la invitas a conocer La Compañía? Que vea nuestro trabajo. – Pablo empezó a negar con la cabeza, pero Miguel no se dio por aludido. – Quizás cuando nos conozca desde dentro cambia de opinión respecto a lo de respetar la privacidad, como tú dices. Y te entenderá mejor. Tú no tendrás que explicarle nada porque ella ya lo habrá visto de primera mano y, quién sabe, puede que incluso se anime a trabajar con nosotros.
-          No – negó Pablo endureciendo el rostro.
-          No, ¿qué?
-          No trabajará con nosotros.
¿Por qué no? Sería la manera más fácil de ahorrarte mentiras y excusas, a ambos bandos. No puedes ocultarla para siempre. Y creo que no existe ninguna norma de empresa que te prohíba mantener relaciones con los compañeros de trabajo – bromeó Miguel.

jueves, 11 de septiembre de 2014

Novela en construcción. Fragmento C8.

Intentó mantener la calma y no dejar entrever el desasosiego que empezaba a poseerla, pero mientras Valeria relataba cómo había intentado hablar con él y solo había conseguido acabar con un buen dolor de cabeza, Lucía ya tenía la mente puesta en cómo salir de esa situación sin implicar más a su amiga. Quizás lo más fácil era explicarle cómo funcionaba esa banda y ella misma, pero eso era crear algo impredecible. No sabía si eso frenaría a Valeria o solo le daría más alas y la colocaría a ella en una posición de primera línea de fuego.

Klaus Augenthaler, así se llamaba el engominado, y fue lo único que Lucía retuvo de todos los datos que Valeria le fue dando. No escuchó nada sobre la coincidencia de fechas, ni sobre sus muchos viajes a los lugares donde casualmente vivían los chantajeados y, por supuesto, nada de los lacayos que le hacían el trabajo sucio. La vibración de su móvil sobre la mesa la devolvió a la cafetería. La periodista levantó la vista de sus papeles y miró extrañada el teléfono, estaba tan ensimismada con su explicación que la interrupción le había parecido insólita.

-          -  Es Paty – dijo Lucía disculpándose con la mirada. – Para que comamos juntas por aquí. ¿Te apuntas?

Valeria negó con la cabeza. Le caía bien Paty, pero era demasiado enérgica para su estilo, y esa mañana estaba demasiado emocionada con los acontecimientos del día como para añadir más explosión de hormonas a su vida. Había tenido la impresión de que Lucía se distraía mientras hablaba, pero ahora su amiga la miraba fijamente y casi podía ver cómo su cerebro no dejaba de pensar y pensar.

-          -  ¿Me has seguido hasta ahora? ¿Lo entiendes? – Lucía asintió despacio, en un gesto que Valeria interpretó como preocupación. – Ahora te voy a enseñar lo que recibí esta mañana.

Dentro de la carpeta azul, bajo unas cuantas hojas en blanco, había un sobre marrón. Lo extrajo con delicadeza, como si temiera que se pudiera desintegrar en sus manos. Lucía nunca había visto una ficha policial, pero suponía que se parecía bastante a lo que su amiga le pasaba en ese instante, salvo por la ausencia de fotos. Quienquiera que fuera el emisor de ese extraño paquete había estado siguiendo la pista de dos hombres a los que relacionaba con diferentes casos de robo de información. Nada sólido, ninguna prueba contundente, pero para alguien como Valeria que llevaba tiempo con el tema, era  todo un descubrimiento. Dos nombres: Carlos Aroca y Álvaro Calderón, los hilos de los que tirar por los que clamaba la periodista. Y una pequeña anotación entre paréntesis al lado de cada uno de los nombres que hizo abrir los ojos como platos a Lucía: buscador.

Buscadores. Valeria advirtió como su amiga iba perdiendo el color del rostro hasta quedarse lívida, estaba negando esa intuición desde que empezó a leer los documentos, dispuesta a creer cualquier cosa antes que la verdad, pero ya no podía negarlo más. Tenía que aceptar que Valeria estaba investigando la misma organización para la que Pablo ahora trabajaba: La Compañía.

-         -  Lu, ¿te encuentras bien? Has perdido el color.
-          - Sí, sí, no te preocupes.
-          - ¿Quieres que te traiga un vaso de agua o un refresco? Realmente tienes mala cara- insistió Valeria preocupada.

Lucía se escudó tras un largo sorbo de café mientras su amiga la analizaba minuciosamente con la mirada. Tenía que tomar una decisión y tenía que hacerlo rápido. No sabía qué consecuencias, ni hasta donde podían llegar estas, tendría que le contara lo que ella sabía sobre La Compañía y su manera de trabajar, aunque sí tenía claro que era exponer a Pablo. Además, implicaba tener que abrirle los ojos a una nueva realidad. Una realidad que se salía de la lógica convencional y, para alguien tan pragmática como Valeria, sería frustrante. Sin embargo, tampoco podía parar ya. Tanto si ayudaba a la periodista como si no, Lucía necesitaba saber mucho más. Tenía que hablar con Pablo inmediatamente.

-          - ¿Confías en mí? – preguntó sin más preámbulos, mirando fijamente a los ojos de su amiga.
-          - Sé que es una pregunta trampa – respondió Valeria revolviéndose incómoda en su asiento, - pero deduzco que una negativa a estas alturas no tiene sentido. Confío en ti. ¿Qué ocurre?
-          -Puedo contarte algunas cosas sobre el tema, pero antes tengo que hablar con alguien.
-          - ¿Sabes algo? ¿Tienes que pedir permiso? – inquirió rápidamente la segunda pregunta frunciendo el ceño.
-          - No, pero es un tema complicado. De explicar y de entender. ¿Puedo llamarte más tarde?
-          - ¿Y te vas a ir así? ¿Sin más? – Lucía apuraba su café, intentando aguantar el semblante. Su pregunta era retórica, no esperaba permiso para marcharse de allí, pero Valeria no parecía dispuesta a dejarla. - ¿A quién estás protegiendo?

Casi se atraganta con el café al escuchar la pregunta. Desvió la mirada hacia su móvil, buscando una salida mágica a aquella situación.

-          - ¿Se trata de Pablo, verdad? – Lucía tragó saliva antes de mirar a su amiga a la cara, dispuesta a mentir con total descaro. – No trates de ocultarlo. Has puesto esa mirada.
-          - ¿Qué mirada?
-          - La de estar dispuesta a interponerte entre un tren a toda mecha y él. La misma que tenías cuando estabais juntos – Valeria esperó unos segundos. - ¿Cuándo has vuelto con él?
-          - Ese no es el tema, Vale.
-          - ¡La leche que te parió, Lu! Ese es precisamente el tema. Siempre lo ha sido.

lunes, 26 de mayo de 2014

Juego de Tronos o política española

¿Qué se puede decir de Juego de Tronos que no se haya dicho ya a estas alturas? Quizás cuando empecé a leerme la saga (por cierto, por más que os empeñéis en llamarla así se llama Canción de Hielo y Fuego, Juego de Tronos solo es el primer libro y la serie) sí había alguna posibilidad de hacer una crítica ingeniosa sobre la historia, pero estamos sobre saturados con información de Poniente y todo lo que diga es repetirme. Y, sin embargo, le voy a echar cara. Y voy a aprovecharme de las Elecciones Europeas que vivimos ayer. 2x1.


Después de votar, hablando con una persona a la que considero "culta" (y entrecomillo porque esto es muy relativo), con estudios superiores y curiosa por naturaleza, me confesó que la política le aburría soberanamente y que no le interesaba. Añadió, tiempo más tarde, que le resultaba infinitamente más interesante los entresijos de "Juego de Tronos". Ese fue su error, porque mi cabeza empezó a hilar y a comparar familias con partidos y aquí me tenéis, dando la chapa con el tema.

Y es que, si lo miras con un poco de atención, la política de la serie de HBO y la que sufrimos en la sociedad actual, no es muy distinta. Tenemos un gobierno corrupto, una clase política en el poder que ha nacido con privilegios y está dispuesta a sacrificarnos a todos por mantenerlos. Los Lannister son el vivo ejemplo de ello. Manipulan, mienten, sobornan y guerrean para mantener a unos títeres en el poder que no son más que sus propios lacayos. Y todo esto desde el más profundo respeto hacia Cersei y compañía porque, a diferencia de los gobernante reales, son inteligentes.

Tenemos los que calientan los escaños. Asisten al espectáculo, con promesas o con intenciones más o menos profundas, pero que se arriman al poder para beneficiarse de sus privilegios, arrasando con lo que se encuentren por delante. Ejemplo: Los Tyrell. La señorita Margaery, y es una de mis favoritas, se ha casado (o está en proceso de ello) tres veces, con tres reyes distintos con un único objetivo. Ser LA reina. Cierto es que tiene buenas intenciones para con el pueblo llano y deja destellos de humanidad en varias ocasiones, pero a la hora de la verdad, lo que le interesa es sentar su culo rico al lado del todopoderoso. En la vida real podéis echarle un vistazo a los socialistas. Muy buenas intenciones, pero de nada te sirve la buena intención si pretendes apagar un fuego con gasolina.

También podría ser el partido descabezado. Vale, esto ha sido un chiste de muy mal gusto para los seguidores de los Stark. Pero es que la comparación en mi cabeza es inevitable. Parecía que querían una guerra con los poderosos (no por defender al pueblo, no os engañéis, sino por defender sus propios intereses) y llegaron a iniciarla, pero les duro tanto como a la familia Stark la cabeza en su sitio. Ni una temporada.

En la serie salen hasta nuestros amigos anti disturbios. O los policías que desahucian sin miramientos. O los mossos d'esquadra que son tan eficaces en sus detenciones que los detenidos mueren horas después. Siempre dispuestos a apalear al pueblo por las órdenes y la seguridad de los de arriba. Solo espero que en algún momento, al igual que en la ficción, se den cuenta de que protegen a quienes le darán la patada en el culo y pondrán precio a su cabeza en cuanto duden.

Podría seguir durante un rato. Reyes que se van de putas y a cazar en momentos de crisis (Robert Baratheon). Miembros de la familia real que nadie quiere ni en pintura (Stannnis Baratheon). Dirigentes dictadores sin sentido común, y bajitos (Joffrey).

Además, en ambos lugares, se echó al régimen que ostentaba el poder con una guerra, y ahora ese régimen se encuentra demasiado joven (y exiliado) como para constituirse y ganarse su derecho al gobierno, pero siempre con la sombra sobre nosotros. La República. O Daenerys, que ya no se de lo que hablo.

Y quizás, en algún lugar de toda esa casta política, hay alguien que merece la pena, que lucharía por el bien común y lo suficientemente inteligente como para llevarnos a buen puerto. Pero, desgraciadamente, jamás lo permitirán

sábado, 24 de mayo de 2014

Sansa, la infravalorada

O el arte de sobrevivir pasando desapercibido, podéis elegir el título que más os plazca. Elegí Sansa porque es la personificación de ese arte, es el prototipo de supervivencia por insulsa. Supongo que la mayoría conocéis Juego de Tronos, ya sea por los libros, por la serie o aunque sea de oídas. Pero por si acaso, hagamos un mini resumen de Sansa.

Sansa
Sansa es la dama por excelencia, la típica princesita de cuento. Guapa, femenina e instruida en todas las artes de la época caballerosa (música, danza, costura, poesía...). Al contrario que su hermana Arya, por cierto. Desde que empiezas a leer (o a ver la serie) Juego de Tronos te das cuenta de que Sansa te va a caer mal. Es pedante y cree estar por encima de muchas personas, y, para colmo, es una sosa. El primer pico de odio hacia ella llega en el primer libro (o temporada) cuando miente para defender a Joffrey y acusar a Arya del ataque de uno de los huargos. Aunque yo reconozco que cuando acaban matando a su lobita Dama por esta misma razón... Es una mezcla de "te lo mereces por petarda" y "ostras, qué pena, el lobo no...".

Dama
En esta misma temporada, vuelves a odiarla muy mucho cuando corre a Cersei para contarle los planes del padre (Ned Stark) de mandarla de vuelta a Invernalia. Y es un momentazo de la serie. Parece que Sansa al fin se da cuenta de la verdadera personalidad de Joffrey, así que esperas que a partir de ese momento actúe en consecuencia. De hecho, la comparación con la hermana es inevitable en este punto. Arya agarra su espada y escapa como buenamente puede llevándose todo lo que encuentra por delante. Pero Sansa no, llega Choque de Reyes (2º temporada) y sigue siendo la damita sumisa que los Lannister manejan como quieren. El único momento en que la vemos un poco más espabilada es cuando defiende a Ser Dontos (el caballero borracho), pero ni por esas. Tras la batalla del Aguasnegras tiene la posibilidad de escapar con El Perro y le faltan ovarios. Para su suerte, al menos se librará de casarse con Joffrey. OJO, que esto no significa que se libre de él.

Catelyn, madre de Sansa
El momento en el que de verdad, a mí parecer, Sansa cambia el chip es cuando se entera del asesinato de su hermano y de su madre en La Boda Roja (capítulo Las lluvias de Castamere). Creo que es cuando Sansa
hace click y se da cuenta de que sobrevivir no será tarea fácil. Hasta ahora, el estar calladita y siempre al servicio del poderoso la ha salvado (y que sea la "heredera" de Invernalida, no nos engañemos). La boda con Tyrion es la última gran jugada Lannister sobre ella, pero, por suerte para Sansa, Tyrion no resulta ser el monstruo que ella esperaba y al final casi existe una complicidad entre ellos. CASI. La escapada con Meñique hasta el Nido de Águilas es el camino de Sansa para abrir los ojos, para darse cuenta de que solo ha sido un peón en el Juego de Tronos.

Hasta aquí, lo normal es tenerle manía o, como poco, considerarla una de las prescindibles de la serie. Pero, en realidad, si lo piensas fríamente, Sansa está haciendo la jugada de su vida, aunque sea movida por las circunstancias y no por voluntad o estrategia propia. La llegada a casa de su tía tampoco sale como esperaba, porque sorpresa, la tía Lysa está loca y bastante celosa de su sobrina. El hecho de pasar desapercibida la está salvando una y otra vez de sufrir males mayores. Las personas incómodas van cayendo, su padre decapitado, su hermana huida (aunque ella cree que muerta), su hermano y madre asesinados... Y su marido forzoso en las celdas de Desembarco esperando su juicio por asesinato.

NO SIGÁIS LEYENDO SI NO HABÉIS LEÍDO LOS LIBROS.
Sintió la nieve en las pestañas, la saboreó en los labios... Era el sabor de Invernalia, el sabor de la inocencia, el sabor de los sueños.

Por todo eso, Sansa está infravalorada. Ha conseguido sobrevivir en casa del enemigo y, hasta donde han llegado los escritos de George RR Martin, sigue viva y bastante bien posicionada bajo el ala protectora del manipulador de Petyr Baelish.

"En la vida real, los monstruos vencen"

miércoles, 7 de mayo de 2014

Las velas blancas de Tristán

Supongo que la mayoría conocéis la leyenda de Tristán e Isolda. O quizás no. Soy un poco friki con este tipo de historias y doy por supuesto, más veces de las que debería, que son de dominio común. Para los que no la conocéis, os la resumo un poco (mucho).

Tristán, era un valiente caballero del rey (¿Marcos? No lo recuerdo), y tras pelear en batallas y todo ese blablabla de matar dragones por princesas conoce a Isolda la Blonda. Una princesa, por supuesto y como en todos los cuentos, preciosa. La historia empieza regular porque Tristán había matado sin saberlo a su prometido y bueno, he dicho que me iba a ahorrar detalles así que para resumir, se enamoran. Sin embargo, Tristán se la lleva en el barco para que se case con su rey. Están enamorados en plan "intensitos", así que tienen una aventura a la espaldas del rey. Tiempo de amantes, aventuras y desventuras en las que son descubiertos, desterrados, devueltos al reino y, volviendo a resumir muchísimo, ella perdonada y él acabó desterrado en solitario.

Tristán se marcha y tras mendigar un puesto como caballero por diferentes reinos y vivir alejado de Isolda durante años, finalmente conoce a otra dama con la que se casa. A los pocos meses de casarse, cae enfermo (envenenado en batalla si no recuerdo mal) y sabiendo que va a morir, pide ver por última vez a Isolda, su primer (y único, no nos engañemos, la dama era un segundo plato simplón) amor. El hermano de la dama, que conoce la historia, accede a ir a buscarla y le dice antes de marchar que si la convence de visitarlo, al volver traerá velas blancas en el barco, pero que si vuelve solo sin Isolda, las velas serán negras. Así, si las velas son blancas, Tristán aguantaría un poco de más tiempo, lo suficiente para despedirse de ella.

Cuando los barcos volvían, la nueva mujer esperaba en la ventana, conociendo ya la historia y, lógicamente, rabiosa de celos. Cuando vi aparecer en el horizonte los barcos, y vio que las velas eran blancas, mintió. Le dijo a Tristán que los barcos volvían con velas negras y él, agotado por el veneno, se dejaba morir pensando que Isolda ya no le amaba. Isolda llegaba tarde para despedirse, sin saber que había aguantado el mismo tiempo que la esperanza de volver a verla le duró y, tumbándose a su lado, moría de pena ella también.

"El medio es el mensaje", que nos dirían en la facultad de comunicación. ¿Y qué quiere decir? Que el contenido debe ser importante, pero por suerte o por desgracia, el envoltorio también lo es. Referente a todo: al físico, a los modales, a la primera impresión, a la forma de expresarse... Lo importante de la historia era que Isolda volvía en el barco, pero (aunque fuera por un engaño celoso) la impresión de las velas negras fue lo que determinó el final de la historia.

"No tendrás una segunda oportunidad para dejar una primera impresión". Y si esa primera impresión es mala... lo tendrás muy difícil para cambiar la imagen que se han llevado de ti. Dejar una buena impresión y luego acabar mal es más fácil que dejar una mala y salir airoso. Y cuesta mucho más tiempo arreglarlo. No voy a decir lo de siempre. No voy a decir que es importante cuidar aspecto y formas en según qué situaciones, creo que cada uno debe mostrarse como más le apetezca, cuidando siempre algunos puntos. Si nos lo proponemos todos podemos cambiar, presentar un aspecto idílico en según qué situaciones, pero si cambiásemos constantemente por los demás, cometeríamos un error. Querría decir que no somos la persona que buscan, que no somos la adecuada, estaríamos fingiendo ser otras. Voy a mirar desde el otro lado, desde el lado que observa esa primera impresión.

Somos animales racionales, la mayoría de las veces, pero en estos casos, muchas veces la intuición es poderosa. Y sabia, sin dudas. Si confías en tu instinto, puede que hagas el ridículo, pero eso es todo. Sin embargo, a veces deberíamos mirar las velas más minuciosamente antes de decidir si son negras o blancas, porque la paleta de colores es infinita y las personas somos algo más complejas que un trozo de tela.

martes, 29 de abril de 2014

Decepción lectora ante la pantalla

Después de ver el último capítulo de Juego de Tronos (4ª temporada, 4º capítulo, "OathKeeper") solo puedo, una vez más, echarme las manos a la cabeza y marcarme un Mourinho, ¿POR QUÉ?


Los guionistas de HBO vuelven a pasarse la historia del libro por... el arco del triunfo. ¡OJO! Que aprendí hace muchos años que si te gusta un libro mejor no veas la película (o serie en este caso) porque te acabarás llevando casi con total seguridad una decepeción. De hecho, recuerdo ahora mi primera pelifrustración: Harry Potter y la piedra filosofal.

Como dato curioso yo comencé la saga por el tercer libro, Harry Potter y el prisionero de Azkabán, porque me lo regaló una muy buena amiga del colegio pensando que ya habría leído los dos primeros (supongo que la fama de lectora nació conmigo). La cosa es que me leí ese y luego mi madre me compró los dos anteriores para que empezara a seguir el orden. El tercero acabó siendo mi favorito, quién sabe si porque lo leí dos veces o porque estaba locamente enamorada del personaje de Sirius Black, pero Harry Potter marcó mi infancia/adolescencia ya que el mago acompañó a mi generación muchos años. Pues bien, cuando estrenaron la película del primer libro yo debia tener unos doce años y un entusiasmo que no me cabía en el cuerpo. La peli me convenció bastante, al menos hasta que llegaron a la parte final.

En el libro, una de mis escenas favoritas era una prueba de pócimas y botellines que Hermione debía superar. Había imaginado ese pasaje un millón de veces. En la película lo suprimieron. Obviamente, entré en cólera. Mi madre intentó explicarme que en las películas debían eliminar partes del libro para que no fuera muy larga, y yo lo entendía. Lo que no entendía era por qué ESA escena que a mí me parecía tan importante. Con el paso de los años he seguido llevándome decepciones: Manolito Gafotas, Los tres mosqueteros, la mayoría de superhéroes basados en cómics (Spiderman en las primeras pelis era un parguela y en los cómics te lo pintan como un chulo, y ¿dónde carajos está la tensión sexual no resulta entre Thor y Sif?), incluso Crepúsculo fue una decepción, pero también las hubo que me sorprendieron gratamente como la trilogía Millenium.
Asha / Yara

Pero con Juego de Tronos me está hirviendo la sangre. Entiendo que se eliminen tramas y personajes por la complejidad de los libros, PERO NO si luego inventan otras historias y personajes que no existen. Tampoco entiendo el cambio de nombres PORQUE SÍ. Por ejemplo, ¿qué sentido tiene cambiarle el nombre a la hermana de Theon Greyjoy de ASHA a YARA? ¿O el nombre y la historia a la mujer de Robb Stark de Jeyne Westerling a Talisa Maegyr?

Muertes que no suceden, personajes con líos amorosos que en el libro no, desaparición de personajes BÁSICOS en la trama (¿EDRIC TORMENTA?) y como en el último capítulo, capturas a ciertos personajillos que debían seguir su camino tranquilamente (o todo lo tranquilo que puede estar alguien en manos de George RR Martin).

En fin, estos enfados solo los conocemos los que entendemos que basar una serie (o película) en un libro es ser, al menos relativamente, fiel al trabajo del escritor.

jueves, 9 de agosto de 2012

Adiós a Lestat

Tras un par de años (quizás sean tres) leyendo las Crónicas Vampíricas de Anne Rice, me quedan unas 40 páginas para acabar con Cántico de sangre. El décimo libro, y último (al menos en teoría).

Las Crónicas Vampíricas empezaron a publicarse antes de que yo naciera, en 1976, con Entrevista con el vampiro. Y el último fue en 2003, mucho antes también de que yo los descubriera.

Les dejo la lista de los diez libros, y su fecha de publicación, con un enlace directo a la Wikipedia (esa fuente de sabiduría).
Entrevista con el vampiro1976 
Lestat el vampiro 1985 
La reina de los condenados 1988 
El ladrón de cuerpos 1992 
Memnoch el diablo 1995 
El vampiro Armand 1998 
Merrick 2000 
Sangre y oro 2001 
El santuario 2002 
Cántico de sangre 2003

Reconozco que mi favorito es el quinto. Me parece sublime el título dedicado a Dios y al Diablo. Supongo que me gusto tantísimo que a partir de este todos me han parecido más aburridos y sinsentido. Y, de hecho, este último lo borraré de mi memoria en cuanto pueda, porque me ha parecido absurdo y un seguir por seguir. Querer extraer más de Lestat sin apenas argumento.
O seré una lectora desagradecida. Pá gustos, colores.

En fin, que echaré de menos al pintoresco vampiro. Un vampiro de los de verdad, de los que matan, chupan sangre, hacen maldades y no brillan en la luz del sol.