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miércoles, 24 de septiembre de 2014

#HeForShe

Hoy no voy a hablar yo. Hoy va a hacerlo Emma Watson. Sí, "la de Harry Potter". Por favor, tomad doce minutos de vuestra vida para intentar entender un poco mejor la situación y, de paso, que Hermione Granger os dé una lección a más de uno (y una, que es lo peor) sobre lo que nos pasa por la cabeza a muchas mujeres.


“Hoy lanzamos la campaña HeForShe. Me dirijo a vosotros porque necesito vuestra ayuda. Debemos intentar movilizar al mayor número posible de hombres y jóvenes para que sean defensores del cambio. No sólo queremos hablar de ello. Queremos intentarlo y asegurarnos de que es tangible.

Me nombraron Embajadora de buena voluntad de ONU Mujeres hace seis meses. Cuanto más hablaba de feminismo, más me daba cuenta de que luchar por los derechos de las mujeres se ha convertido demasiado a menudo en un sinónimo de odio contra los hombres. Si hay algo que sé con certeza es que esto tiene que finalizar. Para que conste, el feminismo por definición es la creencia de que los hombres y los mujeres deberían tener igualdad de derechos y oportunidades. Esta es la teoría política, económica y social de la igualdad de sexos.

Cuando tenía ocho años, me llamaron mandona porque quería dirigir una obra de teatro que habíamos organizado para nuestros padres. Cuando tenía 14 años, empecé a ser sexualizada por ciertos elementos de los medios de comunicación. A los 15, mis amigas empezaron a dejar los equipos de deporte porque no querían parecer masculinas. A los 18, mis amigos varones no podían expresar sus sentimientos.

Decidí que era feminista. A mí no me resultó complicado, pero mis recientes investigaciones me han mostrado que el feminismo se ha convertido en una palabra poco popular. Las mujeres están eligiendo no ser identificadas como feministas. Aparentemente, esa expresión es percibida como demasiado fuerte, demasiado agresiva, aisladora, anti-hombre, e incluso inatractiva.

¿Por qué esta palabra se ha hecho tan incómoda? Creo que es un derecho que me paguen lo mismo que a mis compañeros hombres. Creo que es un derecho que pueda tomar decisiones sobre mi propio cuerpo. Creo que es un derecho que las mujeres estén involucradas por mí en las políticas y decisiones que afectarán mi vida. Creo que es un derecho que socialmente, se me ofrezca el mismo respeto que a los hombres.

Pero tristemente, puedo decir que no hay ni un solo país en el mundo en el que las mujeres puedan esperar estos derechos. Ningún país del mundo puede decir todavía haber conseguido la igualdad de géneros. Estos derechos están considerados como derechos humanos pero soy una de las afortunadas.

Mi vida es un privilegio porque mis padres no me quisieron menos porque naciera niña. Mi colegio no me limitó porque fuera niña. Mis profesores no asumieron que llegaría menos lejos porque daría a luz a un hijo algún día. Estas influencias son las embajadoras de igualdad de género que me han hecho lo que soy ahora. Pueden no saberlo pero son las feministas involuntarias que necesita el mundo hoy. Necesitamos más de ellas.

Si seguís odiando la palabra, no es la palabra lo que es importante. Es la idea y la ambición que hay detrás de ello, porque no todas las mujeres han recibido los mismos derechos que yo. De hecho, estadísticamente, muy pocas lo han conseguido.

En 1997, Hillary Clinton hizo un famoso discurso en Pekín sobre los derechos de las mujeres. Desafortunadamente, muchas de las cosas que ella quería cambiar siguen existiendo hoy en día. Lo que me llamó la atención es que menos del 30% de la audiencia eran hombres. ¿Cómo podemos lograr el cambio en el mundo cuando sólo la mitad está invitada o se le recibe para participar en la conversación?

Hombres, me gustaría aprovechar esta oportunidad para extenderos una invitación formal. La igualdad de géneros es vuestra cuestión también. Porque hasta la fecha, he visto el papel de mi padre poco valorado por la sociedad. He visto a hombres jóvenes sufrir enfermedades mentales, siendo incapaces de pedir ayuda por miedo a que ello les haga menos hombres. De hecho, en el Reino Unido el suicidio es la mayor causa de muerte de los hombres entre 20 y 49 años, eclipsando los accidentes de tráfico, el cáncer y las enfermedades cardiovasculares. He visto a hombres sentirse frágiles e inseguros por lo que se considera éxito masculino. Los hombres tampoco tienen los beneficios de la igualdad.

No hablamos muy a menudo de los hombres siendo presos de estereotipos de géneros pero puedo ver que existen. Cuando sean libres, las cosas cambiarán para las mujeres como consecuencia natural. Si los hombres no necesitan ser agresivos para ser aceptados, las mujeres no se verán obligadas a ser sumisas. Si los hombres no necesitan controlar, las mujeres no tendrán que ser controladas.

Tanto los hombres como las mujeres deberían sentirse libres para ser sensibles. Tanto los hombres como las mujeres deberían sentirse libres para ser fuertes. Es hora de que veamos los géneros como un espectro en lugar de dos ideales opuestos. Deberíamos dejar de definirnos por lo que no somos y empezar a definirnos por lo que somos. Podemos ser más libres y esto es de lo que trata HeForShe. Es sobre la libertad. Quiero que los hombres acepten la tarea para que sus hijas, sus hermanas y sus madres puedan ser libres de prejuicios pero también que sus hijos tengan el permiso de ser vulnerables y humanos también que reclamen partes de ellos que habían abandonado, y con ello, sean una versión más verdadera y completa de ellos mismos.

Podréis pensar: ¿Quién es esta chica de Harry Potter? ¿Qué hace en la ONU? Yo también me lo he estado preguntando a mí misma. Todo lo que sé es que me preocupa este problema y que quiero mejorarlo. Y habiendo visto lo que he visto, y teniendo esta oportunidad, siento que es mi responsabilidad decir algo. El estadista Edmund Burke dijo que todo lo que necesita para que triunfen las fuerzas del mal es que los hombres buenos y las mujeres buenas no hagan nada.

Mientras me ponía nerviosa por este discurso y pasaba mis momentos de duda, me decía a mi misma firmemente: Si no soy yo, ¿quién? Si no es ahora, ¿cuándo? Si se os asaltan dudas cuando una oportunidad se os presenta a vosotros, espero que estas palabras os ayuden. Porque la realidad es que si no hacemos nada, nos llevará 75 ó 100 años antes de que las mujeres puedan esperar ser pagadas lo mismo que los hombres por el mismo trabajo. 15,5 millones de niñas se casarán siendo niñas durante los próximos 16 años. Y al paso que vamos, no será hasta 2086 cuando todas las niñas africanas de zonas rurales puedan tener educación secundaria.

Si creéis en la igualdad, podéis ser una de las feministas involuntarias de las que hablaba anteriormente y por eso os aplaudo. Debemos luchar por un mundo unido, y la buena noticia es que tenemos una plataforma. Se llama HeForShe. Os invito a dar el paso, ser vistos y preguntaros: si no soy yo, ¿quién? Si no es ahora, ¿cuándo? Gracias.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

La culpa es de ellas, siempre es de ellas

Supongo que ya estaréis todos enterados sobre la "filtración" (personalmente prefiero llamarlo robo y posterior exposición) de las fotos íntimas de algunas famosas. Las que más han sonado han sido Jennifer Lawrence ("la de los juegos del hambre, pá los colegas), y la modelo Kate Upton. Pero también había fotos de Kirsten Dunst, Selena Gómez, Lea Michele, Rihanna, Mary Kate Olsen, Mary Elizabeth Winstead... La lista es gigantesca.

Es indignante, fueron tomadas en la privacidad de sus hogares, con gente de confianza, tal y cual Pascual...Sí, todo eso es cierto. Aunque a mí lo que me parece fuerte del asunto es hacia donde están apuntando algunos en su búsqueda de culpables.

Supongo que la sucesión lógica de pensamiento te lleva en primer lugar a iCloud, la nube de Apple. A estos servicios se les presupone cierta calidad en su seguridad y su vigilancia en la privacidad de los archivos confiados. De hecho, fue la reacción de Kirsten Dunst. Apple descartó el fallo al poco y alegó que "tras más de 40 horas de investigación" las cuentas comprometidas se debieron a nombres de usuario, contraseñas y preguntas de seguridad muy débiles y obvias.

No es la primera vez que pasa algo así. En 2012 (creo que algo antes) se publicaron unas fotos de Scarlett Johansson también robadas de su móvil. Supongo que es más fácil decir que las famosas son un poco lerdas y TODAS ELLAS (entre 60 y 100) no tienen cerebro suficiente para tener una contraseña medianamente segura. Claro, es mucho más lógico averiguar todas esas contraseñas que encontrar UN fallo de seguridad y a partir de ahí colarte. Sí.

Pero bueno, que Apple no iba a admitir su fallo era algo predecible. Lo que me indigna es que en vez de culpar al ladrón, porque esa es la palabra, ladrón, se les culpa a ellas. La culpa siempre es de ellas. Una persona famosa se hace unas fotos con un Iphone, y vetetúasaberporqué las fotos se suben a la nube. Y recalco el vetetúasaberporqué porque no siempre es voluntario. En muchos terminales es un acto automático, tal y como haces click la foto se sube a internet, no a un sitio público, pero internet al fin y al cabo con el consiguiente riesgo que eso tiene. Aunque la borres medio minuto después. Bien, estamos en que se ha hecho una foto y por alguna razón esa foto se sube a Icloud. Una foto privada, en la intimidad, y destinada a novio/marido/amigo/rollo, no al público. Alguien descubre un fallo en la seguridad de este sistema, roba las fotos, las distribuye (posiblemente sacándose algún beneficio económico), media población de las redes sociales son tan imbéciles (lo siento, no hay otra palabra) que la retuitean/comparten elevando el daño y la repercursión de la foto, y la culpa es de ellas. Por hacerse las fotos.

Entiendo la curiosidad, entiendo que se busque la foto cuando ya es noticia que rulan por ahí. No entiendo que se distribuya. Y lo que no entiendo ni de lejos es el "argumento" (llamar argumento a la burrada me parece insultante...) de "que no se hubiera hecho la foto".

A ver, si tú dejas la bicicleta en la terraza de tu casa y alguien entra de noche y te la roba ¿de quién es la culpa? ¿Tuya por tener bicicleta, de tu terraza por tener un fallo de seguridad o del ladrón que se la lleva? ¿Por qué en estos casos tenéis la respuesta tan clara y en el otro, que es exactamente igual, no? Si me violan por ir por la calle con tacones ¿es mi culpa por ser mujer o por tener un fallo de seguridad y no llevar siempre deportivas? ¿No será del cavernícola que se cree con derecho sobre el cuerpo de la mujer? Pues parece que no, que la culpa es de ellas. Siempre es de ellas. Por tener culo, por tener tetas y por hacer con su cuerpo lo que les da la gana en la intimidad.

La estupidez es una asociación internacional.

viernes, 27 de junio de 2014

Perras en celo



Hace unos días, diez en concreto, cuando eliminaron a España del Mundial de Brasil, subí a Twitter una foto de uno de los jugadores del equipo de EEUU y escribí lo siguiente: "No os desaniméis chicas, que os voy a dar un motivo para seguir viendo el #MundialBrasil2014 EEUU, Feilhaber. De nada". Lo que podía haber sido un tuit más de entre miles, captó la atención de algún amigo del género masculino y me hizo un comentario... Así que he hecho un experimento desde entonces. Unos días después, subí otra, esta vez de Giroud de la selección francesa y subí (¿?) un poco el tono al escribir:


Menudo peligro llevaba yo con mis palabras ¿eh? Recibí otro comentario de otro conocido.

Día 22, foto de un jugador bosnio y "Pues me da pena que eliminen a Bosnia...", día 23, foto de Bonucci (de Italia) y "Una de mis razones para desear que Italia pase de fase de grupos y siga jugando". Cuatro fotos de tíos y ya había conseguido que amigos me comentaran el interés tan particular que yo tenía en el Mundial... Así que me "desaté". El 24 de junio dos fotos, una de Marchisio y otra de Candreva (ambos italianos) y el 25 cuatro (Marchisio, Candreva, Bonucci y Osvaldo). Este día directamente me acusaron de estar como "una perra en celo". Un rato después subí otra foto, ahora de un francés descamisado. Y ayer ya, como parte final, una de Veloso (Portugal). Todos mis comentarios con las fotos eran de ese estilo. Ni un tono más alto o "lujurioso". 

Feilhaber
Giroud
Por imposible que parezca, una chica no puede subir fotos de tíos sin que le lluevan comentarios "reprobando" su comportamiento. Y flipo. Y más aún cuando muchos saldrán a defender esos comentarios diciendo que no tienen importancia y que iban en tono de broma. Señores, una cosa es la broma, que la acepto, y los que me conocen saben que esos comentarios me han resbalado cual aceite, y otra muy distinta es que me vaya a quedar callada y sin protestar. A diario, a todas horas, los mensajes de fotos de tías enseñando tetas y culo en Twitter abundan. De hecho, hay dos cuentas en concreto de las que me tengo que tragar todos los días varias fotos. Wikitetas y wikiculos. Wikitetas tiene más de 204K de seguidores y wikiculos 89'6K. Y estas dos solo son el ejemplo más visible de cientos de cuentas del estilo. Y me parece genial, no las critico en ningún aspecto. Lo que me jode es que "sufro" en mi timeline estas fotos todos los días, y sus respectivos comentarios que son bastante más explícitos que los que yo hice con las fotos de futbolistas y en ningún momento veo a nadie diciéndole "oye, deja de ser tan pajillero y de estar todo el día pensando en culos y tetas". Sigue estando bien visto que el tío pueda opinar sobre el cuerpo de cualquier mujer con todo el derecho del mundo y, en cambio, que lo hagamos las tías es de "perras en celo". Sencillamente genial.

Ahora, muchos tíos saltarán con el archi famoso "vosotras sois unas feministas". Me veo en la obligación moral de recordarles que sí, que soy feminista. Y que están confundiendo términos. El feminismo busca la equiparación de derechos entre hombres y mujeres, o sea, la igualdad. La palabra que ellos buscan es "hembrismo" y es igual de mala que el machismo, ya que es su equivalente poniendo a la mujer por encima del hombre. Y aún así, muchos confundirán otro término: el sexismo. El sexismo es cuando una situación (un anuncio, por ejemplo) identifica uno de los sexos como superior al otro. Hacía tiempo, existía un anuncio que te ponían en el cine antes de la película, en el que se veía una pareja que entraba en la sala y a la mujer se le antojaban palomitas, ponía cara de pena y al muchacho le tocaba perderse el principio para traer las malditas palomitas. Ese anuncio en concreto puede ser considerado hembrista. Ya que da por supuesto que al que le toca ir por el aperitivo es al chico. Pero en realidad es sexista, porque sería igual de feo que le tocara ir a la mujer porque sí

En fin, que no hay que sobre valorar estas cosas, y muchas veces sacamos las situaciones de contexto y acusamos de machistas comportamientos que no son intencionados hacia esa dirección, pero otras veces, por "miedo" o "vergüenza" a no quedar como una loca feminazi o una bruja desquiciada dejamos pasar comentarios que, con todo el respeto del mundo, se los pueden meter por donde les quepa. 

miércoles, 18 de junio de 2014

Periodismo de camiseta

Una de las primeras cosas que oyes al entrar en la facultad de periodismo es: "la objetividad no existe". La verdad absoluta es irreal. Una misma escena, imaginemos una colisión entre dos coche, tendrá multitud de puntos de vista, y todos son correctos. El conductor del coche número uno tendrá una versión que, aun siendo totalmente sincero y sin intentar modificar nada para eximirse de responsabilidad, no será idéntica a la del segundo conductor.

Por ejemplo: uno dirá que el sol le cegaba la vista y el otro, que estaba a la sombra, podría jurar que estaba nublado. La señora que en ese momento cruzaba por allí dirá que la velocidad era excesiva, el motorista, que no usaron los retrovisores. La joven del balcón añadirá que había algo resbaladizo en el asfalto que se veía desde cierta altura. Todos habrán sido objetivos, pero ninguno podía conocer todos los elementos influyentes. Bien, añadamos un periodista a la escena. Siendo testigo presencial del accidente, su versión, incluso incluyendo todos los testimonios, será parcial por la imposibilidad de tener todos los ángulos de un mismo hecho.

Sin embargo, la imposibilidad de ser objetivos no significa que debamos dejar de intentarlo. Hay que ser lo menos subjetivos posible, ceñirse a la realidad, no entrar en valoraciones. O eso es lo que te dicen. Mil y una indicaciones en ese sentido te estudias en los libros de estilo de los diferentes medios: "Seamos honestos", "no tengamos prejuicios", "mantener exactitud y precisión", "evitaremos simpatías hacia una de las partes", o la mejor de todas "la audiencia no debe deducir cuál es la opinión personal del periodista". Para el horror y la decadencia de la profesión nos encontramos con la cruda realidad.

Periodistas que, más que defensores de la "verdad", son el activo más reconocible en defensa de un partido político, una ideología o incluso un equipo de fútbol. Actúan como el departamento de comunicación de la organización que defienden cuando su función debería ser otra muy distinta. Todos tenemos una opinión personal, obviamente. Algunos también tenemos un equipo de fútbol preferido, pero eso no debería afectar a la hora de informar sobre ello.

Hay verdaderos "hooligans" en las redacciones. Periodistas incapaces de desprenderse de la camiseta de su equipo a la hora de trabajar. Me parece muy bien que seas rojo o facha, culé o madridista, y que lo proclames a los cuatro vientos si te place, pero no dejes que eso se deduzca de tu trabajo. No tienes que defender al equipo en tu portada, eso es tarea del club. Lo tuyo es aproximarte lo máximo posible a la verdad e informar sobre ello, aunque eso sea perjudicial para tu ideología. Parece que muchos lo han olvidado, incluyendo a los lectores.

Algunos aficionados se quejan porque "en Málaga no tenemos una prensa que defienda al equipo de la ciudad como en Madrid (As, Marca) y Barcelona (Sport, Mundo deportivo)". Y menos mal. Por suerte la fiebre hooligan no afecta demasiado a los periodistas deportivos malagueños. De momento.


Hace unos meses, tras un mal partido del Málaga (no recuerdo cuál, si habéis seguido la temporada del equipo me comprenderéis...) redacté un artículo en el que reconocía lo merecido de la derrota y argumentaba que los jugadores prácticamente no habían pisado el césped. Un aficionado se molestó y, vía Twitter, me lo hizo saber de manera muy educada. Me comentó que "quién mierdas me creía para decir que el Málaga había jugado mal", que así nos iba por culpa de "periodistas" como yo. Le respondí que yo no había dicho que jugara mal, porque no se podía decir siquiera que hubiera jugado y que, evidentemente, el Málaga al borde de los puestos de descenso era por culpa de mis artículos. Muy lógico.

No es fácil criticar algo que quieres. No es agradable describir jugadas y goles en contra, derrotas, decisiones arbitrales (justas e injustas) que perjudican a tu club. Tampoco disfrutas igual una victoria trabajando que como aficionada. En una estás buscando las palabras más adecuadas para describir un gol que te salva el partido sin caer en el "CAMACHO DE MI VIDA, ¡QUÉ GOLAZO! TOOOOOOOOMA, QUE LES DEN POR C*** QUE LLEVAN UNA HORA PERDIENDO TIEMPO", y no es fácil.
Así que unos no deberíamos olvidar que el trabajo de los periodistas es la verdad, aunque ello implique reconocer el mal trabajo de nuestro equipo, y otros deberíamos dejar de intentar complacer al garrulismo fanático que todos llevamos dentro (en algunos casos también lo llevan por fuera) y colgar la blanquiazul en la percha el día que toque currar.

lunes, 19 de mayo de 2014

"Te conozco de Facebook"

Hace unos días hablaba de la importancia que damos a la imagen a la hora de una primera impresión, a la hora de juzgar a una persona (Las velas blancas de Tristán), hoy los tiros se acercan, pero me centro más en la gente que cree conocerte. Y la palabra clave es CREE.

Esto ha pasado desde siempre, desde que tengo uso de razón la gente siempre ha creído conocer a los de su alrededor y luego se han llevado sorpresas (y en la mayoría desagradables) por el comportamiento de otros. Sin embargo, desde hace unos años, esto se ha vuelto mucho peor. O eso me parece a mí. Y gran parte de culpa la tienen las redes sociales (en realidad, la culpa es toda y entera nuestra, pero hay que tener un desencadenante). Hay mucha gente que piensa que por ser tu "amigo" en Facebook, por seguirte en Twitter, tenerte en sus círculos en G+, ver tus fotos de Instagram o similares, te conoce.

Y hay verdaderos acosadores en estos lares ¿eh? Gente que te hace un seguimiento exhaustivo en todas y cada una de las redes en las que ha podido darte caza. Personalmente, un "me gusta" o un comentario en las publicaciones, o un RT o un fav, se agradece. A veces, hasta te hace ilusión, porque lo escribes o compartes pensando en alguien y ese alguien se da por aludido y te lo hace saber con uno de esos guiños. Pero no me refiero a esos casos, me refiero a los que son como moscas de verano pegadas a tu vida virtual. Y, para colmo, cuando los ves en persona, te lo señalan: "Pues el otro día escribiste que ..." o "Subiste una foto en...". Ya lo sé, es mi cuenta, sé lo que subo, gracias por el apunte. Cuando necesite un secretario personal, te lo haré saber. Ah, por cierto, no es obligatorio que me comentes cada publicación.


Curiosamente, estos acosadores suelen ser los que luego dan por sentado que te conocen. Imagino que asocian conocer la vida virtual de alguien con conocer la vida real. Y no. La red es pública, y lo que subas, ya sea en una red social u otra, tienes que asumir que será de conocimiento mundial. Por mucho que configures la privacidad y chorradas varias, la posibilidad de que acabe saliendo a la luz es tan alta que mejor que tengamos siempre presente que los secretos a la almohada mejor que al facebook. Así que, en general, a la red subes una parte de vida, la parte que te da igual que se conozca. No puedes reducir una persona a lo que cuelga en las redes.

Gracias a esta facilidad para acceder a ciertos datos sobre la gente, hemos dejado de preocuparnos en conocer DE VERDAD a las personas de nuestro alrededor. Y eso ha desencadenado en situaciones que, a mí personalmente, resultan bastante incómodas. Como que te clasifiquen de un modo equivocado. Ejemplo tonto, por no decir el real en el que estoy pensando: "¿Te has comprado una camiseta roja? ¿Tú? Pero si a ti te gusta el azul..."
Es muy tonto, lo sé, pero la situación fue parecida. A ver, querido acosador, me gusta el azul, y me gusta el rojo. Puedo llevar azul, y puedo llevar rojo. Y si estás dando por sentado que no me gusta el rojo es porque tooooodo este tiempo que has tenido para conocerme no te ha servido de nada, te has quedado en la superficie. En la genialidad de dar por sentado que lo sabes todo porque me agregaste a facebook. Retrasito grande. Todos llevamos máscara, y la del mundo virtual es la más engañosa de todas.

En mi caso personal, por ponerme un poco egocéntrica, soy una persona bastante reservada. Tengo actividad en las redes sociales, sí, pero realmente nada importante. Tengo gran parte de culpa en que mucha gente de mi alrededor no me conozca, porque hablo poco, y menos sobre lo que ronda mi cabeza. Mis ideas son mías, mis pensamientos son privados, y mi mundo interior me resulta la mayor parte del tiempo infinitamente más interesante que lo que me rodea, así que me resulta bastante difícil de explicarlo, y al resto de mortales, demasiado complicado de entender como para tomarme la molestia. Así que, en general, mis puertas están cerradas. Hacedme el favor de no juzgar, ni clasificar, ni dar por sentado cómo piensan los demás sin haberos tomado la verdadera molestia de intentar entenderlos. No vale con rascar en internet.

Y si no leéis entre mis líneas, o en mi forma de callar lo que me callo, es que todo este tiempo junto a mí no os sirvió de nada.