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domingo, 20 de septiembre de 2015

Venceréis, pero no convenceréis

A partir del próximo año, la asignatura de filosofía dejará de impartirse en el segundo curso de  bachillerato. Acompaña a las demás asignaturas "artísticas" como música, pintura, literatura, y otras no tan artísticas que a mí me dolió perder al llegar al último año de instituto como educación física. Asignaturas que según el "iluminao" de Wert distraen a los alumnos de lo importante. De esto a quemar los libros porque distraen hay un pasito. Las enseñanzas artísticas y musicales pasarán a ser optativas hasta en primaria, donde eran obligatorias UNA sola hora a la semana. La alternativa será un segundo idioma. Conocimiento del Medio se parte en dos y pasará a ser Ciencias Sociales y Ciencias Naturales. En la ESO, la cosa pinta mucho peor. Música y Plástica pasan a ser optativas, y pierden esa hora obligatoria que había en los tres primeros cursos. 

Podría hablar de lo mucho que mejora la concentración la educación musical, la memoria, la coordinación, la expresión, la empatía, el trabajo en equipo, la coordinación... De lo mucho que necesitamos la creatividad como seres humanos. De como las materias que distraen desarrollan el intelecto y las emociones. Aprendes expresarte y joder, las palabras tienen poder, pero el poder solo radica en quien sabe usarlas. Y eso no les interesa. Pueblo que se somete, perece. Quieren enseñarnos a olvidarnos de pensar. Pero las asignaturas que distraen tienen un problema muy grave, y es que te enseñan a pensar por ti mismo. No te dan una serie de datos a memorizar que tu vomitas en el examen y ala, a volar. Tienes que pensar, teorizar, darle vueltas al coco, sacar tus propias conclusiones, tener ideas. De nada sirve toda la geografía, matemáticas e historia del mundo si no aprendes a pensar por ti mismo. 

No interesa que pensemos. Si el hombre se sienta a pensar y a pensar y a pensar, irremediablemente en algún momento pensaría en su fin, que es algo seguro. Y en la horrible insignificancia que tenemos en el universo. Y en ese punto, o te vuelves loco, o te dejas llevar a un sentido de inutilidad que puede entumecerte por completo. Es lógico, te preguntas de qué sirve escribir un gran libro, o estudiar, o trabajar para ganarte la vida, o incluso de qué sirve encontrar el amor, cuando no eres más que un puñetero microbio efímero (muy efímero) que está de casualidad en una mota de polvo dando vueltas sin parar por un universo inmenso y del que no somos capaces de imaginar su tamaño ni lo que en él puede haber. Nuestras vidas son breves e intrascendentes. El universo no se preocupa por nosotros, ni por lo que hemos hecho. Es para perder la cabeza. Es uno de los riesgos de pensar. Otro de los riesgos de pensar es descubrir que el mundo es una mierda de dimensiones épicas. Y otro de los riesgos es saber que se puede cambiar un poquito, solo que no interesa a los que mandan porque dejarían de tener verde en los bolsillos. Y este, señores, es el riesgo que les da miedo. Que pensar provocaría que los que mandan vieran sus castillos en el aire temblar. 

Que conste que yo he sido la primera en despotricar sobre ciertas asignaturas cuando me ha tocado sufrirlas en mis carnes. He sufrido música, y sus tempo y su flauta dulce. Algunas horas de filosofía se me hacían eternas y más de una vez y de dos pensé que era imposible llegar a las conclusiones de Platón, Descartes, Nietzsche y compañía sin un buen colocón encima. Recuerdo las palabras de un profesor de historia un día que nos oyó quejarnos sobre el aburrimiento que nos generaba la clase: "Os gustará más cuando no tengáis que estudiarla por obligación. Cuando pasen unos años, alguno cogerá un libro de filosofía y lo entenderá y le gustará". Nos reímos en su cara, como buenos adolescentes. Sin embargo, pasó el tiempo y se cumplió su predicción. He leído con interés las mismas "tonterías" de las que escuchaba hablar al profesor sin prestarle atención porque me pasaba notitas en clase. Es normal, adquirimos la costumbre de vivir antes que la de pensar. Pero necesitamos esa base para propiciar el cambio cuando estemos preparados

Y la alternativa a Religión, vuelve a ser Ética, lo que no deja de hacerme sonreír de medio lado al pensar que o eres religioso o vives con ética... 

Por cierto, desaparece una asignatura que yo no llegué ni a oler, pero que me habría gustado, llamada Ciencias para el Mundo contemporáneo, que en teoría era para que los de letras tuviéramos algo de conocimiento científico básico. ¿Y sabéis por qué? Porque los capillitas de la Concapa dicen que es "muy dañina para la libertad de conciencia porque se ofrece desde posiciones bioéticas muy definidas". Vamos, que la religión no tiene una posición bioética definida ni ataca la libertad de conciencia ni nada. Nononono. La razón y la ciencia al menos intentan encontrar soluciones, poco a poco, buscando aprender de cada error. La religión es pura imposición y arrogancia. Es como decir que han encontrado la respuesta a todas esas preguntas existenciales que tenemos, pero que no nos la darán hasta que muramos. MIRA, MACHO, nunca, ni siquiera cuando todo haya terminado, sabremos por qué diablos han sucedido las cosas. 

España, como siempre, seguirá siendo una generación más ese lugar triste, oscuro, rencoroso, anclado en el medievo y con olor a sacristía, gobernada por corruptos y gentuza mediocre. 

lunes, 17 de agosto de 2015

Primum non noncere

Se acerca Tordesillas y a mí ya me están entrando los sudores fríos. Ayer, un toro corneó a un tal Fortes (digo un tal porque hasta ayer no tenía ni idea de quién era). El del traje de luces recibió de rodillas al primer toro en Salamanca y claro, cuando te pones de rodillas delante de un toro que sale cegado a una plaza llena de luz y de gente, pasan estas cosas. Le metió el pitón por el cuello. Unos días atrás Fran Rivera también salió de la plaza con un piercing nuevo.

No sé si os habéis fijado en la desesperada campaña en los medios de comunicación que se está haciendo, intentado lavar la imagen de los toreros. Cada día hay una noticia en los periódicos y en las televisiones con el buen "trabajo" que han hecho los valientes. Y claro, cuando son corneados también lo publican. Yo digo que los toreros tienen lo que se merecen y la psicópata soy yo. Me dicen y repiten continuamente que tengo que respetar a los taurinos. Son los mismos que olvidan quienes son los que disfrutan con la humillación y tortura de un animal en público. Psicópata por no ponerme en el lugar del torero. Al revés, amigos, me pongo en el lugar del torero y no consigo entender que les lleva a ponerse delante de un toro para torturarlo y matarlo en público. No es que me alegre de que el toro les embista (bueno...), pero de ahí a sentir pena por ellos... Hay gente borracha saltando de los balcones de los hoteles, el mundo lo llama balconing y yo prefiero llamarlo selección natural. No me alegro de su muerte, pero ojo, tampoco es algo que me apene. Más pena me da el albañil que muere de un golpe de calor por trabajar de sol a sol. No entiendo la pena por la muerte o el sufrimiento de quien se pone voluntariamente delante de un toro.

Desde mi punto de vista, promover el sufrimiento animal como cultura y espectáculo con el objetivo de recrear debería ser considerado delito. He dicho. Para mí no es un artista, y que no me vengan con el argumento de que Picasso y Lorca defendían los toros. ¿Y? Tampoco entiendo a Picasso. Un artista para mí es Miguel Ángel, Leonardo da Vinci, Donattello, Monet, Cervantes, Shakespeare...

¿Valentía del hombre? ¿Igualdad de condiciones? El toro no sale acompañado de una cuadrilla. El torero no sale cegado. El torero sabe dónde está y a qué ha ido. Al torero no le clavan banderillas en el cuello. El tío del caballo con la vara no pica y pica al torero para que se vaya desangrando. Al toro no le dejan irse por sangrar, no sale cinco o seis toros más a ayudarle cuando va perdiendo. Si la tauromaquia fuese justa, el torero seguiría en el ruedo tras la cornada hasta caer muerto en un charco de sangre y arena. Y, por cierto, el toro le cortaría las orejas y el rabo. Un combate en igualdad de condiciones es un combate de boxeo. Uno contra uno y los dos con las mismas armas.

"Es que si no hubiera tauromaquia desaparecería el toro de lidia". Sí, es una variación de la raza criada y creada para un único fin. Que desaparezca, creo que es preferible a criarlos para torturarlos. El verdadero argumento de los taurinos no es la raza del toro, es el color del dinero. Es la infraestructura alrededor de las corridas: casas de ganaderías, transportistas, jornaleros, cuadrillas... No les veo preocuparse por el lince ibérico. 

"Es una tradición". El toreo que conocemos nosotros no tiene tanto tiempo como nos quieren hacer creer. Tirando a lo sumo para atrás, los Reyes Católicos, y ni siquiera en esa época era como hoy lo conocemos. Tradición también era quemar a los herejes en la plaza del pueblo. Torquemada se echaría las manos a la cabeza con el nuevo Papa. Tradición era la lucha de gladiadores. Tradición era el derecho de pernada. Y el diezmo. Y la esclavitud. Amigos, hay una cosita que se llama evolución. Es imposible ir hacia delante y mirar hacia atrás; quien vive en el pasado no puede avanzar.

No sé, necesito que algún taurino me explique con seriedad y sin llamarme de todo dónde cojones le ve la gracia al tema. Sé que tengo amigos por ahí que les mola, incluso familia... Por favor, quiero entenderos.

lunes, 23 de febrero de 2015

Educar en libertad de pensamiento

Pitágoras decía: "educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres", y nosotros no somos nadie para llevarle la contraria a este gran sabio griego. En mi salón acabamos de tener un debate sobre lo beneficioso que podría ser para el futuro de la humanidad lanzar una bomba sobre un grupo de gente que estaba haciendo algo totalmente absurdo y cruel, al menos desde nuestro punto de vista. Creo que eran unos fanáticos religiosos del Islam apaleando a varias personas que no me he enterado muy bien qué habían hecho (no sé si es que solo eran católicos o que habían negado al Estado Islámico o algo así). Pero, de todas formas, da igual, poned el telediario (cualquiera, a cualquier hora, cualquier día) y encontraréis al menos tres noticias en las que vuestra reacción será parecida a la de mi hermano: "una bomba ahí, en medio de todos, y BUM, se acabó el problema". Y, OJO, que yo soy la primera que muchas veces suelto barbaridades así o del estilo "al violador lo dejaba yo en manos de familia de la víctima, sin policías protegiendo, a ver cuántos segundos aguanta", y que, en algunos casos, justifico la violencia.

Sin embargo, aunque no niego la necesidad actual de castigar los actos "malos" ya cometidos, me parece mucho más provechoso trabajar en la dirección de evitarlos. Es decir, si evitamos que sucedan, no habrá necesidad de castigar y perpetuar así la sed de violencia y/o justicia. Lo que viene a ser que si no bebes habrá menos posibilidades de estrellarte con el coche. O que si aprendes a andar antes de echar a correr, habrá menos posibilidades de partirte los piños con el suelo. Y aquí entra en juego la educación. No solo la educación del cole, que me parece importantísima, ojo, aquel que olvida su historia está condenado a repetirla, y si no aprendemos a leer (A LEER, no a juntar palabras y formar sonidos) nos engañarán como bobos una y otra vez, sino también la educación en valores, la educación en aprender a pensar.

A todos nos parece ilógico, cruel, pura barbarie, cavernícola... que un grupo apalee a dos o tres hasta la muerte por el simple hecho de ser de otra religión. Vale, quizás no a todos... voy a dejarlo en una gran mayoría de mis conocidos. Pero el número disminuye bastante si el apaleamiento se produce a un violador de niños en serie. O un asesino de ancianas. En estos casos, a más de uno (y me incluyo) se le viene a la cabeza el pensamiento de "se lo tiene merecido", aunque a la hora de la verdad no fuéramos capaces. En sus valores, ser de otra religión es tan merecedor de paliza como violar niños. Y en España no nos deberíamos echar las manos a la cabeza con esto porque precisamente el amigo Torquemada era español y tenía unas miras bastante estrechas con lo de practicar el judaísmo. Con esto no estoy defendiendo lo que hacen, jamás, solo estoy intentando que se entienda que en sus valores, en su educación, es LO LÓGICO.

Hace unos años, lo lógico era pensar que la Tierra era plana. Hace unos años, lo lógico era pensar que lo que se movía era el sol alrededor de la Tierra. Ostras y esta última es que los entiendo, tú mira por tu ventana a lo largo de un día y dime que el sol no se mueve. No, en serio, olvidando toda tu educación, ten huevos de decirme que el sol no se mueve. Es una certeza animal, básica, previa a todo razonamiento. Y aquí está la clave, previa a todo razonamiento, a toda educación. Incluso, hoy en día, hay muchas sombras en la educación humana. Por ejemplo, preguntad a vuestros conocidos si el sol se mueve. Me juego un café a que la mayoría os dirán que NO. Y, queridos, el sol se mueve. No alrededor de la Tierra, pero se mueve. (He de confesar que descubrí esto hace relativamente poco, soy muy ignorante astronómicamente hablando, tras muchos meses preguntándomelo a mí misma. Sí, tengo preguntas así en mi cabeza a diario y antes de recurrir a San Google le doy mil quinientas vueltas intentando descubrir la respuesta).

La educación es la clave. La clave para evitar barbaridades como quemar vivo a alguien por ser de otra religión. La clave para evitar pensar que somos el centro del universo. La clave para pensar por nosotros mismos y entender, o intentarlo, a los que piensan diferente. La clave para no pensar que alguien es inferior por tener un color de piel diferente. La clave para que niños no crezcan pensando que una mujer que conduce un coche es una mujer que provoca la violación (como dijo un imán hace poco), y quien dice conducir un coche dice llevar una falda muy corta. La clave para que mutilar genitalmente a niñas nos parezca irracional y repulsivo. La clave para que nos comportemos como los supuestos seres racionales que somos. La clave para ser libres, para seguir nuestro propio camino.

Eduquemos en pensar, por favor.