domingo, 20 de septiembre de 2015

Venceréis, pero no convenceréis

A partir del próximo año, la asignatura de filosofía dejará de impartirse en el segundo curso de  bachillerato. Acompaña a las demás asignaturas "artísticas" como música, pintura, literatura, y otras no tan artísticas que a mí me dolió perder al llegar al último año de instituto como educación física. Asignaturas que según el "iluminao" de Wert distraen a los alumnos de lo importante. De esto a quemar los libros porque distraen hay un pasito. Las enseñanzas artísticas y musicales pasarán a ser optativas hasta en primaria, donde eran obligatorias UNA sola hora a la semana. La alternativa será un segundo idioma. Conocimiento del Medio se parte en dos y pasará a ser Ciencias Sociales y Ciencias Naturales. En la ESO, la cosa pinta mucho peor. Música y Plástica pasan a ser optativas, y pierden esa hora obligatoria que había en los tres primeros cursos. 

Podría hablar de lo mucho que mejora la concentración la educación musical, la memoria, la coordinación, la expresión, la empatía, el trabajo en equipo, la coordinación... De lo mucho que necesitamos la creatividad como seres humanos. De como las materias que distraen desarrollan el intelecto y las emociones. Aprendes expresarte y joder, las palabras tienen poder, pero el poder solo radica en quien sabe usarlas. Y eso no les interesa. Pueblo que se somete, perece. Quieren enseñarnos a olvidarnos de pensar. Pero las asignaturas que distraen tienen un problema muy grave, y es que te enseñan a pensar por ti mismo. No te dan una serie de datos a memorizar que tu vomitas en el examen y ala, a volar. Tienes que pensar, teorizar, darle vueltas al coco, sacar tus propias conclusiones, tener ideas. De nada sirve toda la geografía, matemáticas e historia del mundo si no aprendes a pensar por ti mismo. 

No interesa que pensemos. Si el hombre se sienta a pensar y a pensar y a pensar, irremediablemente en algún momento pensaría en su fin, que es algo seguro. Y en la horrible insignificancia que tenemos en el universo. Y en ese punto, o te vuelves loco, o te dejas llevar a un sentido de inutilidad que puede entumecerte por completo. Es lógico, te preguntas de qué sirve escribir un gran libro, o estudiar, o trabajar para ganarte la vida, o incluso de qué sirve encontrar el amor, cuando no eres más que un puñetero microbio efímero (muy efímero) que está de casualidad en una mota de polvo dando vueltas sin parar por un universo inmenso y del que no somos capaces de imaginar su tamaño ni lo que en él puede haber. Nuestras vidas son breves e intrascendentes. El universo no se preocupa por nosotros, ni por lo que hemos hecho. Es para perder la cabeza. Es uno de los riesgos de pensar. Otro de los riesgos de pensar es descubrir que el mundo es una mierda de dimensiones épicas. Y otro de los riesgos es saber que se puede cambiar un poquito, solo que no interesa a los que mandan porque dejarían de tener verde en los bolsillos. Y este, señores, es el riesgo que les da miedo. Que pensar provocaría que los que mandan vieran sus castillos en el aire temblar. 

Que conste que yo he sido la primera en despotricar sobre ciertas asignaturas cuando me ha tocado sufrirlas en mis carnes. He sufrido música, y sus tempo y su flauta dulce. Algunas horas de filosofía se me hacían eternas y más de una vez y de dos pensé que era imposible llegar a las conclusiones de Platón, Descartes, Nietzsche y compañía sin un buen colocón encima. Recuerdo las palabras de un profesor de historia un día que nos oyó quejarnos sobre el aburrimiento que nos generaba la clase: "Os gustará más cuando no tengáis que estudiarla por obligación. Cuando pasen unos años, alguno cogerá un libro de filosofía y lo entenderá y le gustará". Nos reímos en su cara, como buenos adolescentes. Sin embargo, pasó el tiempo y se cumplió su predicción. He leído con interés las mismas "tonterías" de las que escuchaba hablar al profesor sin prestarle atención porque me pasaba notitas en clase. Es normal, adquirimos la costumbre de vivir antes que la de pensar. Pero necesitamos esa base para propiciar el cambio cuando estemos preparados

Y la alternativa a Religión, vuelve a ser Ética, lo que no deja de hacerme sonreír de medio lado al pensar que o eres religioso o vives con ética... 

Por cierto, desaparece una asignatura que yo no llegué ni a oler, pero que me habría gustado, llamada Ciencias para el Mundo contemporáneo, que en teoría era para que los de letras tuviéramos algo de conocimiento científico básico. ¿Y sabéis por qué? Porque los capillitas de la Concapa dicen que es "muy dañina para la libertad de conciencia porque se ofrece desde posiciones bioéticas muy definidas". Vamos, que la religión no tiene una posición bioética definida ni ataca la libertad de conciencia ni nada. Nononono. La razón y la ciencia al menos intentan encontrar soluciones, poco a poco, buscando aprender de cada error. La religión es pura imposición y arrogancia. Es como decir que han encontrado la respuesta a todas esas preguntas existenciales que tenemos, pero que no nos la darán hasta que muramos. MIRA, MACHO, nunca, ni siquiera cuando todo haya terminado, sabremos por qué diablos han sucedido las cosas. 

España, como siempre, seguirá siendo una generación más ese lugar triste, oscuro, rencoroso, anclado en el medievo y con olor a sacristía, gobernada por corruptos y gentuza mediocre. 

sábado, 5 de septiembre de 2015

La Vendettada

Llevo unos días con el alma más partida que de costumbre. Llevaba semanas consiguiendo evitar el telediario, periódicos, la radio... aunque fuera imposible cerrar los ojos y los oídos por completo a los dramas diarios de la humanidad, llevaba semanas consiguiendo alejarme de la realidad. Porque el mundo da asco. Porque la estupidez es internacional. Porque soy incapaz de ver un puto telediario sin tener que aguantar el nudo en la garganta y porque si encima se me ocurriera publicar todo lo que pienso, me pasaría el resto de la vida en la cárcel. Las reglas que rigen el mundo son las mismas que acabarán destruyéndolo. Así que hoy, después de ver el telediario y volver a ahogarme en la puta indiferencia de los intocables con el resto de los seres humanos, venir aquí a escribir lo que quería escribir me parece hasta de mal gusto. Pero así somos. Nos preocupa más un dolor diminuto en nuestro dedo meñique que la destrucción de miles de humanos en la otra punta del mundo.

Pero lo haré. Principalmente porque lo necesito soltar en algún lado. Porque mañana (hoy, sábado, cuando lo suba) oficialmente me habré quedado en Málaga sin una de mis mejores amigas. Una de esas amigas que no te pregunta cómo estás, porque, joder, lo sabe con mirarte. A la que le dices que vas a ir al concierto de Maná y se descojona en tu cara, porque sabe que es algo que no harías por voluntad propia ni con cinco mojitos encima. Es la que adopta al gruñón de mi perro como si de un sobrino se tratase. Es la compañera de instituto que pasa de ser un "hola y adiós" por compartir amistades a ser... No sé, a ser en quién confías (a ver, no le pidáis pétalos al cactus) y con quien compartes ahora un idioma propio basado en miradas, palabras y gestos que solo vosotros entendéis. Y todo por un maldito viaje de una semana a Italia.

La primera foto que he encontrado nuestra es de antes de ese viaje. Y, a partir de ahí, la cosa evoluciona, como nosotras, y menos mal, al menos podemos decir que somos como el vino, que mejoramos con los años porque madre mía, MADRE MÍA. (Lo siento por algunos de los caretos, pero... es que así se aprecia mejor lo bien que nos sientan los años xD)

Ella es la que se ríe a carcajadas. La que palmotea y agrede a todos los de su alrededor al reír. La que viste de amarillo. La que levanta la pierna al tirar los dardos, al jugar a la wii, al jugar a los bolos, al baloncesto... La que aparece en pleno enero con tirantas. Es Bob Esponja con los mojitos. Capaz de soltarte la cerdada más grande del mundo y al segundo hablar en balleno o como los minions. De copiarse de los deberes de francés delante de la profesora, de que te entre un ataque de risa rozando la expulsión de los pulmones con una canción de los Black Eyed Peas, y de compararte a la profesora con un botijo verde. Y luego ir a la playa a quemar los libros cual talibán con la mayor de las sonrisas. Es la única con la que me puedo copiar en un examen de francés aunque la profesora nos ponga a cada una en una punta de la clase. Nunca te dice que no a la comida basura. Es la que le grita al árbitro como si fuera del frente. Es la que va ganando a las cartas y se suicida con un par de tiradas. Es a la que nunca le dejaría el cuidado de mis propiedades porque la he visto arruinarse en el Monopoly demasiadas veces. Es la que copia los acentos sin darse cuenta y te pregunta qué quieres cenar con un "pinche wey" entre frase y frase. Es la chica de acero que no te cuenta sus problemas ni hurga en los tuyos, pero que está ahí. Constante. Paciente. Y aunque lo niegue, de fondo romántico (verdá wandi?). Es la que mejor compra en Primark. La que te dice que te olvides de leerte "50 sombras" porque te va a parecer basura, y acierta. Es la que se desmaya con agujas y en el cine con segúnquépelículas, pero luego lo compensa con unas tartas de cine (y mojitos, y mojitos). La que posa con una bolsa de mantecados como si hubiera comprado en Gucci. La que te pone por nombre "Guarra" en el móvil y cuando le preguntan no tiene reparo en señalarte riéndose a carcajadas, porque sabe que da igual, que es muy simple, que cuando uno aprecia a una persona puede llamarla por cualquier nombre, que siempre tiene un sentido cariñoso.


Otra estrella no tengo.

viernes, 21 de agosto de 2015

Con las bragas en la mano

La feria ha degenerado hasta ser una burda caricatura de lo que era. Un esperpento. Un desfile de descamisados. Una fiesta de alcohólicos anónimos que salió mal. O eso dicen. Los tíos exhiben sus ridiculeces en la otrora respetada Plaza de la Constitución. Las tías llevan las bragas en la mano para que se les sequen. O es dicen. Ahora los jóvenes van a la feria a beber, dicen los adultos responsables que bajaban en sus años mozos con las aventuras del ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha bajo el brazo. Los jóvenes no respetáis la autoridad, dicen los adultos que se jactan en cada cena familiar de haber corrido delante de los grises. Y, a pesar de su hipocresía, tienen razón en muchas cosas. Para empezar, la mayoría baja a beber hasta que no es capaz de distinguir un perro de un calcetín. La mayoría, no respeta a la autoridad. Pero ni a la autoridad, ni al vecino, ni a su amigo, ni a si mismo. La mayoría mea donde se le antoja. La mayoría tiene un concepto de diversión que se fundamenta en beber hasta vomitar para poder seguir bebiendo. Yo siento vergüenza.

No me voy a erigir en defensora de la feria porque, sinceramente, no soy una ferianta. De hecho, solo me gusta en pequeñas dosis, pero me jode profundamente lo que están haciendo. No me gusta el flamenco. Mi capacidad de resistencia a este tipo de música se queda en lo superficial. Niña Pastori y demás destilados. Me sacáis del "Algo se muere en el alma" y el "Mírala cara a cara" y me pierdo. Apenas bebo. Paso de estar normal a mareada en cuestión de segundos y, oye, prefiero no tener los sentidos embotados. No le veo la gracia a no ser capaz de hablar y andar con normalidad, llamadme rara. Los humanos tenemos solamente cinco sentidos, nos da mejor resultado usarlos todos. Odio las aglomeraciones. ODIO. Para que alguien me caiga bien tiene que respetar ampliamente mi espacio vital. Mejor aún, tiene que respetar el espacio vital de mi espacio vital. Y, por último, la gente borracha me aburre. Me cargan las conversaciones de besugo. Así que, con estos datos, aparte de saberse que soy anti social, se podría pensar que no piso la feria.

Y, sin embargo, se mueve. Voy. Poco, pero voy. Y veo borrachos, me tengo que rozar con gente descamisada y sudada porque las calles están abarrotadas, se aguantan comentarios de todo tipo, y se escucha música que no es tu estilo. Tenemos la feria que nos hemos ido ganando con el paso de los años. Se ha permitido que los gobernantes vilipendien el ambiente del centro, lo mancillen, lo ensucien en privado y en público, lo degeneren a favor del Cortijo Torres. Ahora es cuando nos echamos las manos a la cabeza. Hace unos años, al Real solo se iba de noche, la feria de día era en el centro histórico, pero, poquito a poco, esto ha ido cambiando. ¿Cómo? Fácil. Prohíbo la música a partir de cierta hora en la calle, quito estas cositas de aquí y las pongo allí, una prohibición más por aquí, que el servicio de limpieza se lo tome con calma hasta cierta hora... En fin, permito que el centro se convierta en una jungla llena de morralla y mimo el Cortijo Torres. ¿Y ahora? Ahora me quejo de que el centro se ha convertido en un estercolero de borrachos. ¿Siguiente paso? En unos años, no demasiados, echar el cierre definitivo al centro con la excusa de que ha degenerado hasta el punto de que Sodoma y Gomorra son conventos a su lado...

Porque aunque algunos se empeñen en que olvidemos, el centro no siempre ha sido así. Quieren convencernos de que ya no queda nada por salvar allí, pero no es cierto. Quedan vestigios de lo que fue. Quedan grupos de verdiales tocando en Calle Larios. Quedan grupos de música animando por Mitjana. Quedan señoras (y señores) vestidos de flamenco. Quedan grupos de señoras bailando sevillanas en mitad de la calle. Quedan biznagueros. Quedan grupos de guiris alucinando. Queda feria en el centro. Aunque sea con jóvenes con las bragas en la mano. 

lunes, 17 de agosto de 2015

Primum non noncere

Se acerca Tordesillas y a mí ya me están entrando los sudores fríos. Ayer, un toro corneó a un tal Fortes (digo un tal porque hasta ayer no tenía ni idea de quién era). El del traje de luces recibió de rodillas al primer toro en Salamanca y claro, cuando te pones de rodillas delante de un toro que sale cegado a una plaza llena de luz y de gente, pasan estas cosas. Le metió el pitón por el cuello. Unos días atrás Fran Rivera también salió de la plaza con un piercing nuevo.

No sé si os habéis fijado en la desesperada campaña en los medios de comunicación que se está haciendo, intentado lavar la imagen de los toreros. Cada día hay una noticia en los periódicos y en las televisiones con el buen "trabajo" que han hecho los valientes. Y claro, cuando son corneados también lo publican. Yo digo que los toreros tienen lo que se merecen y la psicópata soy yo. Me dicen y repiten continuamente que tengo que respetar a los taurinos. Son los mismos que olvidan quienes son los que disfrutan con la humillación y tortura de un animal en público. Psicópata por no ponerme en el lugar del torero. Al revés, amigos, me pongo en el lugar del torero y no consigo entender que les lleva a ponerse delante de un toro para torturarlo y matarlo en público. No es que me alegre de que el toro les embista (bueno...), pero de ahí a sentir pena por ellos... Hay gente borracha saltando de los balcones de los hoteles, el mundo lo llama balconing y yo prefiero llamarlo selección natural. No me alegro de su muerte, pero ojo, tampoco es algo que me apene. Más pena me da el albañil que muere de un golpe de calor por trabajar de sol a sol. No entiendo la pena por la muerte o el sufrimiento de quien se pone voluntariamente delante de un toro.

Desde mi punto de vista, promover el sufrimiento animal como cultura y espectáculo con el objetivo de recrear debería ser considerado delito. He dicho. Para mí no es un artista, y que no me vengan con el argumento de que Picasso y Lorca defendían los toros. ¿Y? Tampoco entiendo a Picasso. Un artista para mí es Miguel Ángel, Leonardo da Vinci, Donattello, Monet, Cervantes, Shakespeare...

¿Valentía del hombre? ¿Igualdad de condiciones? El toro no sale acompañado de una cuadrilla. El torero no sale cegado. El torero sabe dónde está y a qué ha ido. Al torero no le clavan banderillas en el cuello. El tío del caballo con la vara no pica y pica al torero para que se vaya desangrando. Al toro no le dejan irse por sangrar, no sale cinco o seis toros más a ayudarle cuando va perdiendo. Si la tauromaquia fuese justa, el torero seguiría en el ruedo tras la cornada hasta caer muerto en un charco de sangre y arena. Y, por cierto, el toro le cortaría las orejas y el rabo. Un combate en igualdad de condiciones es un combate de boxeo. Uno contra uno y los dos con las mismas armas.

"Es que si no hubiera tauromaquia desaparecería el toro de lidia". Sí, es una variación de la raza criada y creada para un único fin. Que desaparezca, creo que es preferible a criarlos para torturarlos. El verdadero argumento de los taurinos no es la raza del toro, es el color del dinero. Es la infraestructura alrededor de las corridas: casas de ganaderías, transportistas, jornaleros, cuadrillas... No les veo preocuparse por el lince ibérico. 

"Es una tradición". El toreo que conocemos nosotros no tiene tanto tiempo como nos quieren hacer creer. Tirando a lo sumo para atrás, los Reyes Católicos, y ni siquiera en esa época era como hoy lo conocemos. Tradición también era quemar a los herejes en la plaza del pueblo. Torquemada se echaría las manos a la cabeza con el nuevo Papa. Tradición era la lucha de gladiadores. Tradición era el derecho de pernada. Y el diezmo. Y la esclavitud. Amigos, hay una cosita que se llama evolución. Es imposible ir hacia delante y mirar hacia atrás; quien vive en el pasado no puede avanzar.

No sé, necesito que algún taurino me explique con seriedad y sin llamarme de todo dónde cojones le ve la gracia al tema. Sé que tengo amigos por ahí que les mola, incluso familia... Por favor, quiero entenderos.

jueves, 13 de agosto de 2015

"Si te pega es porque le gustas"

España. Julio de 2015, 16 mujeres asesinadas por hombres. Junio de 2015, 11 mujeres asesinadas por hombres. Mayo de 2015, 6 mujeres asesinadas por hombres. Y podría seguir. Ayer mismo aparecieron los cadáveres de las dos chicas que llevaban días desaparecidas en Cuenca, asesinadas por supuesto. 24 y 26 años, parece ser que muertas desde el mismo día que desaparecieron, el 5 de agosto. Como dato, el ex, al que se le presupone asesino, ya había estado en prisión por secuestrar a una pareja anterior, agredirla sexualmente y fotografiarla desnuda. En Castelldefels una mujer asesinada apuñalada en plena calle por su ex. La semana anterior había quemado el coche de la víctima. El 3 de agosto Sara se tiró por la ventana después de dos años de acoso y que la jueza que llevaba su caso pasara de ella.

Y todavía, cuando pasan estas cosas, salta el gilipollas de turno con el "pues las mujeres también matan a hombres" y "algunas ponen denuncias falsas para cobrar dinero". Sí, gilipollas de turno. No tiene otro nombre. Bueno, sí, tiene otros nombres pero con la nueva ley mordaza creo que está penado con cárcel decirlo por aquí. No son casos aislados. No son locos. ¿Cuántas mujeres más tienen que morir para que esto se convierta en un asunto importante para el estado? Demasiadas mujeres asesinadas. Demasiados hombres indiferentes. Es un sociedad machista que discrimina y mata. Es una educación que en vez de enseñar a los hombres a no violar y respetar a las mujeres enseña a las chicas a no usar faldas cortas. Es una educación que le dice a los críos que si un niño le levanta la falda en el recreo a la niña es "un juego". Es una educación que si en el cole el niño te pega o está todo el puñetero recreo tocándote la moral es "porque le gustas" o "porque te quiere". OJO. Si te pega es porque le gustas. Sin anestesia. Es una educación que cuando en el insti el chico se ríe de ti delante de toda su pandilla y te humilla, es porque no sabe cómo acercarse a ti, le gustas y quiere ligar. Madre mía, cada vez que escucho estas cosas se me desata el instinto asesino.

"¿Y  por qué no hablas de los hombres que son maltratados por sus parejas?" Porque no viene al puñetero caso. En datos oficiales, en 2011 murieron 5 hombres a manos de mujeres frente a 62 mujeres a manos de hombres. 5 frente a 62. Que no estoy diciendo que no existan, ni que no sufran. Lo que digo es que es una cifra ínfima en comparación. ¿Se imaginan un grupo terrorista que hubiera matado a 16 jueces el mes pasado? ¿O a 11 policías en junio? No se permitiría. Los políticos se rasgarían las vestiduras, se harían cientos de manifestaciones, se destinarían no sé cuántos euros a la lucha contra esa violencia, blablabla. Pero, oye, que solo son mujeres. Y a manos de sus parejas (o ex). Algo habrán hecho, que las mujeres somos malísimas. Sí. Algo habrán hecho. Nacer mujer, principalmente. Nacer mujer, así de sencillo.

Ni una palabra más, que donde antes había libertad de expresión ahora hay una cosita que se llama Ley Mordaza. 


martes, 2 de junio de 2015

#Elhimnonosepita

Yo no quería, de verdad que no quería, pero me habéis obligado. Me habéis obligado con tanto darle vueltas a un tema que es absurdo. Con tanto sacarlo a relucir. Con tanto sacarlo en las noticias, con hacer debates sobre ello. Con usarlo como bonita cortina de humo que la mayoría se ha tragado como si de un refresco en un día de agosto se tratara. Ya nadie habla de las elecciones eh? Ni de la corrupción. Ni del paro. Que no pare la fiesta. Que siga sonando la música. Y el himno. Y que lo sigan pitando mucho tiempo para así acallar con el temita las voces que protestan por temas importantes.

Madre mía. Que han pasado ya varios días y se sigue hablando de ello como si nos fuera a cambiar la vida radicalmente que se pitara o no. Que si es libertad de expresión, que si es una falta de respeto, que si tal, que si cual... A ver, en resumen hay dos bandos:

1) Los que dicen que es una falta de respeto a todos los españoles. Que se equivocan. Yo soy española y sinceramente, quien quiera pitar o silbar, que silbe, y quien quiera llevarse la mano al pecho y cantar el LOLOLOLO que lo cante. Ya hice un post con este tema, el de los símbolos nacionales usados como arma y no me voy a repetir, si alguien lo quiere leer ahí dejo el enlace.

2) Los que creen que pitar el himno es un acto revolucionario que va a cambiar algo. PLAS PLAS. Venga, sí, habéis conseguido que se oigan los pitos por encima del himno. ¿Y? No sé, a mí que me lo expliquen. "Es para mostrar que no lo sentimos como nuestro", ah... ¿también silbáis cuando tomáis comida china o mexicana?

Luego tenemos a nuestros queridos gobernantes que en vez de intentar entender por qué miles de catalanes y de vascos no quieren tener nada que ver con su idea de España se plantean prohibir pitar el himno. Que viva la libertad de expresión, sí, pero de la mía. Estos comunistas del PP... que quieren cargarse nuestra democracia occidental y poner una dictadura en la que no se puede expresar ideas contrarias al régimen...oh, espera... Y es que, oye, todos decimos estar hambrientos de verdad, pero cuando nos la sirven pocos encontramos su sabor agradable. Y no es agradable saber que si catalanes y vascos no quieren ser españoles es principalmente por culpa de los que se llevan la mano al corazón cada vez que hablan de "su" España. Porque al río que todo lo va arrancando a su paso se le llama violento, pero nadie habla de violencia cuando se refiere al cauce que lo va oprimiendo. Solo hay que leer un poco de historia, o hablar con la mente un poquito abierta con gente de allí y de aquí (con gente con argumentos, entiéndase, no con los borregos).

Y para finalizar el elenco, la masa. La masa que se deja guiar como borregos. La masa a la que le das cuatro cortinitas de humo y se lanzan como lobos a por su presa. La masa que quiere fusilar a los que pitaron el himno porque se han creído que los que tienen el dinero en Suiza les han dicho sobre ser españoles. La masa la componen aquellos que llevan desde el sábado debatiendo sobre si debería haberse cancelado el partido, si deberían multar al público, si deberían prohibir a los clubes inscribirse el año que viene en la Copa del Rey o si directamente deberían retirarle el título.

¿Al resto? No nos queda otra opción que luchar. Luchar contra la estupidez de las masas, la maldad de los gobernantes, la envidia de los débiles y la ignorancia de los pueblos. Que es lo mismo que decir luchar contra España y contra todo.

En fin, entrada cortita, no tengo mucho más que decir sobre el tema. Que conste que conozco gente que lo ha pitado y gente que está indignadísima con que se haya pitado. Y no entiendo a ninguno de los dos.

viernes, 8 de mayo de 2015

Mi España querida

Ah... el poder de las palabras. Y de los gestos. Y de los símbolos en general. Seguro que los que estáis leyendo esto y me conocéis en persona habéis abierto los ojos un poco más de lo habitual al leer el título. Aunque solo sea un poquito. Básicamente, porque "España" y "querida" saliendo juntas de mi boca es un hecho poco recurrente. Sin embargo, esto tiene su explicación, y no tiene nada que ver con que me guste poco o mucho España, con ser más española o no, más roja o más facha. Y allá va.

Todo nace con el franquismo. Quizá naciera todo antes, pero mi edad solo da para conocer a fuentes de primera mano de la guerra civil en adelante, así que me limito a hablar por ellas. El amigo Paquito se empeñó en llamar a su bando "los nacionales", cuando, irónicamente, eran los sublevados y se alzaban contra el poder nacional que en aquel momento representaba España, que era la República. Pues así, con todo. Este gesto que parece una tontería se sumó a otros miles de gestos y fueron envenenando las palabras y los símbolos hasta el punto que la palabra "España" se convirtió en gesto intrínseco de la derecha. Y, a partir de ahí, todas las demás. "Patria" es otra de las palabras que la derecha se ha apropiado para ellos. Y todo lo que tiene que ver con la bandera, con el himno, con la historia del país. ¿Y qué ocurre? Que los de derechas nos lanzan estas palabras como ataques a los de izquierdas.

Nunca he sentido ni especial simpatía ni antipatía por el himno español. Me gustaría que tuviera letra, eso sí, pero nada más lejos de ese detalle llega mi opinión sobre él. Tampoco me parece fea la rojigualda. Y, sin embargo, en más ocasiones de las que puedo contar con los dedos de las manos, amigos de derechas (ellos dirán que son de centro...) me han puesto el himno para ver mi reacción o me han acercado la bandera (han llegado a regalármela...) para ver si me salía urticaria. Ojo, para mí no son más que símbolos y los símbolos solo tienen el valor que les da la gente. Y con esos gestos, esos símbolos que para mí no eran nada, empiezan a convertirse en armas arrojadizas. Es como un mensaje repetitivo de "eh, mira, mira, esto es mío y tú eres del bando contrario y no tienes ningún derecho sobre ello". Po' vale. Si a día de hoy no me siento identificada con la bandera y el himno del país, es porque los mismos que me acusan de ello lo han conseguido.

"Es que no te sientes orgullosa de ser española". No puedo. No puedo sentirme orgullosa de haber
nacido en un país. Ni en un región. Me encanta Málaga, su sol, sus playas, su clima. Y estoy agradecida al universo de que me tocara haber nacido aquí, pero no puedo sentirme orgullosa de algo en lo que no he tenido nada que ver. Y lo mismo con España. Un año viviendo fuera me bastó para darme cuenta de lo mucho que echaba de menos mi tierra, pero no puedo sentirme orgullosa de algo que me tocó por azar. Es como si me sintiera orgullosa de ser morena, o de tener los ojos marrones, de ser bajita... Una tontería. Agradecida, sí, orgullosa, imposible.

Así que, se nos suele acusar de "poco españoles" por no simpatizar con los símbolos del país, cuando, en general, se han utilizado esos símbolos como armas para diferenciarse. Si llevas la banderita de pulsera, en el noventa por ciento de los casos, es porque eres de derechas y proclamas a los cuatro vientos tu amor por España. Pero es que, si alguien de izquierdas tiene la ocurrencia de llevar algo con la bandera, el fachilla de turno se lo recrimina. OJO al nivel. Si no los llevas porque no los llevas y si los llevas pero no piensas como ellos peor.

Son los que reparten el carné de "verdadero español". Y ser republicano, de izquierdas y esas cosillas parece que no les casa con la bandera y el himno. Parece ser que, para los que reparten el carné de español, también está mal visto que no te guste todo. O sea, no puedes ser español si no te gustan los toros. No puedes ser español si no te gusta la semana santa. No puedes ser español si no te dedicas a bailar flamenco. No puedes ser español si no te gusta el vino/tortilla de patatas/paella. Y si ya te metes con la iglesia... apaga y vámonos. Solo conciben una España posible, la suya, y todas las versiones alternativas que se le puedan ocurrir al resto, son "antiespañolas".